
¡Pasen y vean!: El circo como gimnasio del asombro
“Damas y caballeros, niños y niñas, ¡bienvenidos al mayor espectáculo del mundo!”. Hoy se celebra el Día Mundial del Circo, así que, ¡comenzamos! (redoble de tambores)».
Nuestra escuela se ha convertido hoy en una gran carpa de circo. Cada salto y voltereta de Javier y cada malabar de Julia esconden beneficios enormes para nuestros pequeños trotamundos.
El circo en la etapa de 0 a 3 años no es solo un espectáculo, es una auténtica fiesta de crecimiento y aprendizaje, donde el cerebro se activa con cada movimiento. Cada gesto exagerado, cada sorpresa, cada risa compartida despierta su curiosidad, estimula la atención y alimenta su imaginación: el circo se convierte en un auténtico gimnasio del asombro.
Durante el espectáculo, algunos pequeños se han animado a participar, convirtiéndose en parte de la función. Estos momentos son especialmente valiosos: favorecen la seguridad en sí mismos, la expresión corporal y el vínculo con los adultos en un entorno lúdico y seguro.
El circo, además, nos permite trabajar el lenguaje, las emociones y la socialización desde la emoción y la sorpresa, que son motores fundamentales del aprendizaje en estas edades.
Porque aprender también es maravillarse… y pocas cosas hay tan poderosas como la cara de un niño cuando algo le sorprende de verdad.
Os dejamos un pequeñísimo resumen en vídeo del espectáculo:
En nuestro circo, caerse no es un error, es parte del juego. Y cada vez que se levantan, sabemos que su confianza crece más que con cualquier aplauso. Permitamos a nuestros pequeños artistas circenses descubrir todo lo que son capaces de hacer.



