
La creatividad empieza jugando. Día de la creatividad y la innovación
“La creatividad es la inteligencia divirtiéndose.” Albert Einstein.
Los niños nacen con una curiosidad natural. Entre los 18 y los 36 meses comienzan a descubrir el mundo a través de la experimentación: tocan, manipulan, prueban, mezclan, construyen y vuelven a empezar. En esta etapa, la creatividad surge cuando tienen la oportunidad de explorar libremente y expresarse sin límites.
En la primera infancia, la creatividad no se enseña, se descubre. Cada gesto, cada juego y cada pequeña exploración se convierten en una oportunidad para que los niños desarrollen su imaginación y encuentren nuevas maneras de entender lo que les rodea.
El juego es la forma más natural que tienen los niños de aprender y crear.
Fomentar la creatividad en la escuela infantil significa ofrecer experiencias abiertas y significativas. Proponer materiales diversos, permitir el juego libre y preparar espacios pensados para que los niños descubran, investiguen y resuelvan pequeños retos por sí mismos. La música suave de fondo, los módulos de psicomotricidad o los objetos versátiles invitan a los pequeños a decidir qué hacer con ellos y cómo utilizarlos. Sería muy positivo que en casa también se favorezcan este tipo de experiencias, ofreciendo tiempo, espacio y materiales sencillos que permitan a los niños jugar y crear con libertad.
El valor pedagógico de estas actividades no dirigidas es fundamental. Nos permiten observar al niño, comprender cómo se relaciona con el entorno, si disfruta, si necesita más tiempo o si busca nuevas formas de experimentar. Los educadores proponemos y acompañamos, pero son los niños quienes crean, prueban y descubren.
No buscamos un resultado concreto. Cada niño encuentra su propio camino y alcanza sus pequeños logros a su manera: subiendo, bajando, mezclando, apilando, construyendo o transformando los materiales. En ese proceso están desarrollando habilidades esenciales como la autonomía, la resolución de problemas, la confianza en sí mismos y, por supuesto, la creatividad.
Cuando damos a los niños tiempo, espacio y materiales para explorar, la creatividad aparece de forma natural. En cada juego, cada experimento y cada descubrimiento, los más pequeños empiezan a construir su forma única de entender el mundo.
Cuando un niño juega libremente, no solo se divierte está creando, pensando y descubriendo el mundo a su manera.





