
¡Zas, plap, puf! El Arte no se mira, se mancha: Día Mundial del Arte
¡Nos encanta el caos creativo!
Para nuestros niños de 0 a 3 años, el arte no se trata del resultado, sino de un proceso pegajoso, ruidoso y emocionante. Hemos dicho adiós a los espacios limpios, a las mesas impolutas y a cualquier instrumento que alargue artificialmente la extremidad: ¡aquí hemos venido a ensuciarnos de verdad!
Esta es una actividad de arte efímero para exploradores de pañal. ¿Quién dijo que el arte tiene que vivir encerrado en un marco? Hoy el arte va a vivir en el aire, en el pelo y en las cosquillas, creando una instalación de materiales que explotan y risas que suenan mientras olvidamos la lógica para mezclar cosas que «no deberían» estar juntas. El único objetivo es que los niños digan «¡Ooooh!» con las manos.
En nuestra guía de supervivencia sensorial olvidamos el silencio perfecto de una galería de arte. Aquí no hemos venido a mirar, hemos venido a sentir “hasta las orejas” en un espacio donde el papel es demasiado pequeño.
Se prepara una explosión de emoción que se puede tocar, oler e incluso probar bajo la premisa del caos controlado: “si no nos manchamos, no hacemos arte”. Usamos manos, codos, rodillas y el cuerpo entero si hace falta.
Entendemos que el arte a esta edad no es un cuadro, es una coreografía de manchas. Por eso, invitamos a las familias a respirar hondo cuando lo vean y disfrutar del desastre mientras explicamos por qué en nuestra escuela se trabaja tanto lo sensorial. Es una de las preguntas que siempre nos hacen antes de escolarizar.
Si a los 18 meses el cerebro está en la punta de los dedos, entre los 0 y los 18 meses, el cerebro está en todo el cuerpo, pero especialmente en la boca y en la piel.
Sentir, por ejemplo, la pintura fría entre los dedos de los pies enseña más sobre el mundo que cualquier libro de texto. El arte es libertad, y la libertad suele ser bastante desordenada.
Con solo un pañal y su propio movimiento, logramos esas ganas de mancharse, descubrir y explorar. Disfrutan con todo eso que se llevan pegado al cuerpo mientras subimos el volumen del desorden, pasando de la explosión de colores a las texturas invisibles, los ruidos crujientes y las manos pegajosas.
Hacemos una advertencia de Seguridad Sensorial. No hablamos de peligros, sino de introducirnos en el caos absoluto. Significa que vuestro hijo no va a salir limpio de este experimento, sino convertido en una auténtica obra de arte andante.
Aquí el arte se toca, se vive y se mancha
No tengáis miedo a las manchas, guardad esa prudencia en un cajón. Tened a mano los teléfonos para fotografiar y captar el momento, porque, aunque no habrá un cuadro seco y perfecto que colgar en la nevera, tendréis las mejores fotos de vuestra vida: niños convertidos en obras de arte llenos de colores y otros materiales, explorando texturas con la punta de la nariz y descubriendo a qué sabe su propia creación de arte. Y para muestra, un botón: ¡NUESTRO VIDEO!
Es ese arte que no se mira con las manos atrás, sino que se respira, se toca y suena al ritmo de un rotundo ¡plap, plap, plap! contra la mesa, contra el suelo, contra su propio cuerpo.
Nuestra «seguridad» consiste en asegurar que cada niño tenga la libertad de arriesgarlo todo por el puro placer de disfrutar, sabiendo que al final, la pintura se va con agua, pero el asombro se queda con ellos.
Queridas familias, es vuestro turno de formar parte de este maravilloso lío.
Disfrutad junto a ellos de sus manos pintadas, de los pelos mojados y llenos de “cosas” y de esas sonrisas genuinas que solo nacen cuando a un niño se le permite, por fin, mancharse hasta las orejas.
¡Que viva el caos compartido!




