
Día Mundial del Síndrome de Down
Cada 21 de marzo, en la escuela nos unimos para celebrar el Día Mundial del Síndrome de Down, fecha que nos invita a reflexionar sobre la importancia para todos de la inclusión y el valor de la diversidad.
En este día especial, queremos destacar cómo la amistad, la empatía y el respeto pueden ayudar a construir un mundo más justo y equitativo para todos, pero siempre empezando desde nuestro entorno más cercano para, con la aportación de todos, llegar a un mundo más global.
La amistad y la empatía son dos pilares muy necesarios para que pueda producirse la verdadera inclusión.
La amistad es una relación muy poderosa que nos conecta. Gracias a ella nos sentimos apoyados, compartimos experiencias, sentimientos, emociones y muchas risas. A los niños les permite crecer juntos y en ocasiones dicha relación dura hasta la edad adulta.
La empatía, a su vez, nos permite ponernos en el lugar del otro, comprender sus sentimientos y necesidades.
En el contexto de un niño con Síndrome de Down, como en el caso de cualquier otra discapacidad, la amistad y la empatía son fundamentales para construir relaciones significativas y fomentar su inclusión en todos los ámbitos de la vida.
No debemos en ningún caso olvidar que cada persona es única y especial, con sus propias fortalezas y habilidades. Tratar con las diferencias, con la diversidad, enriquece a las personas y nos hace mejores porque nos permite aprender de los demás, comprender las necesidades del otro y enriquecernos de sus fortalezas.
La inclusión, por su parte, es el derecho de todas las personas a participar plenamente en todos los ámbitos de la vida, comenzando desde la base (la escuela infantil y el colegio), sin que nos deba importar sus características definitorias o condición como persona.
Las personas con síndrome de Down, al igual que las personas con necesidades especiales, se han enfrentado tradicionalmente a los prejuicios y a la discriminación por desconocimiento y, en muchas ocasiones, simplemente por falta de humanidad. Actualmente, aunque se han superado muchas trabas y barreras, tenemos que seguir luchando para concienciar de que nadie es mejor ni peor, y mucho menos por las características propias de haber nacido con un cromosoma de más o tener cualquier otra necesidad, y que todos tenemos derecho a la igualdad de oportunidades, teniendo presente las limitaciones que puedan tenerse, y el respeto a ser tratados correctamente y con cariño.
«Calcetines desparejados»
Desde hace unos años el uso de calcetines diferentes se ha convertido en un símbolo de esta celebración. La idea detrás de esta acción es simple pero con mucho trasfondo: los calcetines diferentes representan la diversidad en todas sus formas. Nosotros también vamos a traer calcetines desparejados para demostrar nuestro apoyo a la inclusión y la aceptación de las diferencias, reconociendo que la diversidad enriquece y nos hace más fuertes como sociedad. Además, afirmamos que el respeto es la base de la inclusión.
Abogamos por empezar a implicarnos desde nuestro entorno más cercano en querer a todos por lo que son y no por las características que les acompañan.





