
¡Vamos, papá, date prisa que perdemos el cohete!
Por el Día del Padre, nuestros Trotamundos no han regalado a sus papás ni corbatas, ni colonias, ni calcetines…. Les han regalado una “provocación sensorial” para disfrutar con ellos.
Una provocación sensorial es una invitación para que el niño juegue y utilice materiales según su curiosidad, su deseo, su motivación o sus ganas de descubrir (Magaña, 2020).
Así que, durante estos días hemos preparado todo para recibir la visita de nuestros padres a lo largo de tres jornadas separadas por edades. Se ha creado un ambiente visualmente muy atractivo que reflejaba el espacio exterior. No le faltaban planetas, estrellas, astronautas, cohetes… todo en oscuridad y con la iluminación de la luz negra. El humo que envolvía todo le daba al escenario un toque muy misterioso.
La incorporación en este ambiente ha producido a cada niño sensaciones muy diferentes. No se han dado instrucciones para que el papá se dejara llevar por lo que al niño le interesara más.
Además, en nuestro espacio, al cual se accedía saliendo de la puerta de nuestra nave espacial, había:
- Botellas sensoriales
- Pinceles, pinturas fluorescentes, estropajos, papel continuo, papel burbujas, bolsas con pintura…
- Globos
- Naves a través de las cuales asomarse
Todos estos recursos favorecen el desarrollo del niño y su aprendizaje:
- La estimulación de los sentidos (visual, auditiva, táctil)
- Descubrir sensaciones a través del tacto
- La capacidad motora (impulsan el gateo)
- La coordinación óculo-manual
- La concentración
- La fuerza muscular de brazos y manos
- La presión
- la motricidad fina
- la curiosidad
- la memoria
Os dejamos un video con un resumen de estos tres días:
En definitiva, tres jornadas en las que nos hemos divertido, los padres han conocido un poco más el ambiente en el que pasan mucho tiempo sus hijos y todos nos hemos divertido. ¡Seguimos!


