
Una granja en mi escuela
La conexión que existe entre los niños y los animales es algo maravilloso y muy especial.
Cuando un niño y un animal se encuentran, lo normal es que aparezca un vínculo muy emotivo. Los niños aprenden con ellos y los animales parece que saben que se están relacionando con niños y los respetan, desarrollando una capacidad especial para conectar con ellos de forma inocente y cariñosa, creando un espacio de armonía y entendimiento que a los adultos nos llama mucho la atención.
Cuando un niño interacciona con animales se produce un progreso en su desarrollo emocional.
El motivo es que los niños ofrecen a ese animalito un amor incondicional y lo aceptan sin prejuicios, lo que les ayuda a fortalecer su autoestima y la confianza en sí mismos.
Cuidar de un animal, sea de compañía o uno con el que se encuentren en un momento concreto, desarrolla la responsabilidad, la empatía y el respeto del niño ya que los animales, como seres vivos que son, necesitan cuidados, y sus necesidades básicas deben estar atendidas, desarrollando en ellos un sentido de la obligación y el compromiso.
Los animales son un puente para la socialización.
Los niños tienden a acercarse a ver a los animales, sean grandes o pequeños, sin miedo, con seguridad y felices, lo que les ayuda a ser más abiertos y extrovertidos, porque no sólo interactuarán con el animal sino también con las personas que cuidan ese animal y esto facilita hacer amigos. No hay que fijarse más que en los parques: los que tienen perro, tienen muchos “amigos”.
Lo normal es que la presencia del animal produzca calma y tranquilidad a la mayoría de los peques, ayudándoles a sentirse más seguros y felices. Sin embargo, a los niños que rechazan acercarse a un animal, nunca se les debe forzar, hay que realizar un acercamiento muy lento y progresivo.
Los animales son excelentes herramientas de aprendizaje.
Observar su comportamiento, conocer sus características y cuidar de ellos permite a los niños aprender sobre el mundo natural, la biología y la ecología de una manera divertida y atractiva y, si no, ¡que les pregunten a los pequeños trotamundos todo lo que aprenden con Hunter bu!
La relación de los niños con los animales debe ser siempre segura y respetuosa y debe hacerse siempre bajo la exhaustiva vigilancia de la persona adulta.
Animales y niños: una combinación perfecta que enriquece la vida de ambos y les llena de alegría y felicidad. Por este motivo, Delphos trae una granja pequeñita a sus instalaciones sin correr con los riesgos que tiene salir con los peques fuera del Centro Educativo. ¡Seguimos!


