
¿Poner límites? Sí (Parte 4 y final)
Sí, es necesario que “los reyes de la casa” también tenga límites a la hora de actuar.
Los niños, por naturaleza, son seres egocéntricos. Se centran en sus propias necesidades y deseos, y tienen dificultades para comprender el punto de vista de los demás. Esto es algo normal y esperado durante la infancia. Sin embargo, cuando los niños no aprenden a desarrollar empatía y respeto por los demás, pueden convertirse en tiranos.
«Mi hijo es un tirano».
Un niño tirano es aquel que ejerce control y poder sobre sus padres, hermanos u otros miembros de la familia. Son niños que suelen ser agresivos, manipuladores y egoístas. Pueden gritar, insultar, amenazar e incluso golpear a los demás para conseguir lo que quieren.
Hay una serie de factores que pueden contribuir a que un niño se convierta en un tirano, entre ellos:
- Falta de límites: Los niños necesitan límites claros y consistentes para aprender a controlar su comportamiento. Cuando los padres no establecen límites, los niños pueden sentir que pueden hacer lo que quieran.
- Exceso de permisividad: Los padres que son demasiado permisivos con sus hijos pueden enviar el mensaje de que sus deseos son más importantes que los de los demás. Esto puede llevar a los niños a creer que tienen derecho a conseguir a todo lo que quieren.
- Falta de atención: Los niños que no reciben la atención que necesitan de sus padres pueden buscar llamar la atención a través de comportamientos negativos.
- Problemas psicológicos: En algunos casos, los niños tiranos pueden tener problemas psicológicos subyacentes, como el «trastorno de oposición desafiante» (TOD) o el trastorno de personalidad antisocial.
Es importante que los padres tomen medidas cuanto antes y escuchen a los profesionales educativos del entorno del niño con una mente abierta para evitar que sus hijos se conviertan en tiranos.
Consejos para evitar que se comporten de forma abusiva:
- Establecer límites claros y consistentes: Los niños necesitan saber lo que se espera de ellos. Es importante establecer límites claros y consistentes y comunicarlos a los niños de forma clara y concisa.
- Ser firme y coherente: Una vez establecidos los límites, es importante ser firme y coherente en su aplicación. Si los niños saben que pueden desafiar los límites sin consecuencias, es menos probable que los respeten.
- Proporcionar atención positiva: Los niños necesitan sentirse amados y aceptados. Hay que asegurarse de proporcionar atención positiva a los hijos, centrándose en sus cualidades positivas y sus logros.
- Buscar ayuda de un profesional: Si pensamos que nuestro hijo puede tener problemas psicológicos, resulta necesario buscar la ayuda profesional. Un terapeuta puede ayudar al niño a desarrollar habilidades de afrontamiento y a aprender a controlar su comportamiento.
Es importante recordar que los niños tiranos no nacen siendo así. Son niños que han aprendido a comportarse de esta manera a través de sus experiencias. Con la orientación adecuada, los niños tiranos pueden aprender a desarrollar empatía, respeto y autocontrol.
Con ésta hemos finalizado, por ahora, el bloque de entradas sobre la necesidad de establecer con los niños una disciplina desde edades muy tempranas. Poner límites a los niños de forma correcta, consensuada, comprensiva y empática, lo que también se conoce como “disciplina positiva”, redirecciona los comportamientos más complicados y enseña a los niños normas y valores.


