
Nuestros trotamundos en el Día Mundial del Reciclaje
¡Reciclar puede ser una actividad súper divertida! Permite aprender muchísimo e identificar los diferentes materiales de los que un producto está hecho.
Es muy importante transmitir a los niños la importancia de esta acción para que interioricen qué hacer, cómo hacerlo y por qué hacerlo.
Reciclar supone tener empatía y colaborar entre todos en mantener nuestro entorno limpio y saneado porque de esta forma podremos disfrutaremos mucho más de él.
Sin embargo, tenemos que llevar a cabo acciones concretas porque plantear a estos pequeños una cuestión tan abstracta como “Hay que cuidar el planeta” se va a quedar directamente en nada, porque no lo van a entender.
¿Cómo cuidamos nuestro planeta?
Empezaremos por todos aquellos lugares que tenemos más cerca, incluyendo nuestra propia casa. De esta manera les permitiremos desarrollar su creatividad, imaginación y habilidades motoras finas.
Es fundamental el ejemplo que puede dar la familia y las personas que les rodean, porque ellos observan y aprenden.
Cuando estamos en casa, entendemos por “reciclar” tirar cada tipo de basura a su lugar correspondiente. Nos referimos a unos contenedores que identificamos cada uno por un color:
- amarillo (latas, plásticos y más)
- verde (vidrios, que no cristal)
- azul (todo tipo de papel y cartón)
- marrón (restos de alimentos orgánicos para preparar un buen compost para la tierra).
Con los niños podemos jugar, o dejarles a ellos que jueguen, con cualquier cosa que sea para tirar: cartones, cartones de huevos, maderas, cajas de cartón o madera, tetra briks, paquetes de toallitas vacíos, botellas de plástico, tapones de colores (grandes, si los niños son muy pequeños), latas de aluminio con tapa o sin tapa, envases de yogur, telas viejas… En definitiva, proponerles experimentar con una variedad de materiales para que puedan explorar y ser cada día más creativos.
Reciclando en grupo
Permite que sea tu hijo el que tome la iniciativa y no le orientes por muchas ganas que tengas de que haga lo que tú tienes pensado.
Es muy útil dejar una caja de “reciclados” en su zona de juegos y … ¡listo para empezar!
Incluir el reciclaje dentro de las actividades que habitualmente hace la familia con el niño es divertido, agradable y genera responsabilidad personal.
Y, lo más importante, cuidemos nuestro entorno más próximo, porque “cuidar el planeta” se nos va a todos de las manos. Hay que ser responsables, primero, de cuidarnos a nosotros mismos, luego, a los que nos rodean y, por último, el entorno en el que vivimos, para que se encuentre limpio y nos sintamos bien en él y no llegue a aparecer una emoción que a nadie le gusta: la emoción del asco.
¡Seguimos dando buen ejemplo!



