
Día Mundial de la Luz
“Te elegí a ti porque cuando mi luz se apagó te sentaste a mi lado en las sombras y me enseñaste cómo volver a brillar”. El Principito.
La luz, implica seguridad.
Los niños necesitan sentirse seguros y muchas veces en la oscuridad se sienten incómodos y con miedos que pueden provocarles ansiedad, pesadillas y dificultad para dormir.
La luz les ayuda a disipar esa incómoda oscuridad y hace que el entorno sea más familiar, por lo que poner una luz nocturna les ayudará a sentirse mejor y a dormir más tranquilos, despertándose, probablemente, menos veces por la noche. Si además tienen acceso al interruptor para encender y apagar a su gusto, serán mucho más felices porque les reducirá la sensación de ansiedad y les aumentará la sensación de seguridad.
Dormir tranquilo es mejorar la calidad del sueño. Por tanto conseguiremos niños descansados durante el día y papás más contentos, porque también podrán descansar.
La luz, aumenta la sensación de control.
Todos, y los niños en particular, nos encontramos más seguros cuando vemos lo que tenemos a nuestro alrededor porque sentimos que controlamos el entorno en el que estamos, lo que nos hace independientes para podernos mover libremente e identificar los peligros del entorno: escaleras, agujeros y todos los peligros potenciales que tenemos a nuestro alrededor. La luz nos permite identificar a las personas, los animales y las plantas y disfrutar de ellos.
Algunos consejos:
- Transmitir que la oscuridad es algo normal y que no hay nada de qué temer.
- Crear una rutina relajante a la hora de acostarse: ¡nada de pantallas! En caso de miedos, evitar los cuentos.
- Algo magnífico: el ruido blanco, que bloquea los ruidos y promueve el sueño. Otra opción: música relajante, como, por ejemplo, los sonidos de la naturaleza.
- Bañarlos y cenar pronto.
¡Disfruta de la primavera, la época del año en la que hay más luz!



