
Los niños PAS: almas muy sensibles en un mundo demasiado intenso
¿Qué significa PAS? Estas siglas se utilizan para definir a Personas Altamente Sensibles.
¿Y, por qué hablamos hoy de este tema? Porque un antiguo alumno ha sido identificado como tal y su madre me ha recordado todo lo que se le dijo en su momento en la escuela con tanta delicadeza y cariño, finalizando la conversación diciendo “No os equivocasteis en nada”, por lo que haremos una reflexión sobre estas personas tan especiales y delicadas que, igual que pueden sentirse muy felices, puede ocurrirles todo lo contrario, porque es difícil comprenderlas desde la visión de la persona normotípica, más conocida como “persona normal”.
Características de los niños altamente sensibles.
Los niños altamente sensibles son como mariposas que revolotean en un jardín vibrante porque vuelan con su pensamiento fácilmente. Poseen, además, una sensibilidad exquisita que les permite percibir el mundo con mayor intensidad, absorbiendo cada detalle, cada emoción y cada sutil diferencia que haya a su alrededor.
Son observadores profundos, pensadores reflexivos y artistas natos, con una capacidad innata para conectar con la belleza y la complejidad de la vida. Sienten mucho y dicen muy poco.
Son muy empáticos por naturaleza, por lo que su corazón vibra al ritmo de las emociones, tanto propias como ajenas, por lo que son capaces de comprender y sentir las alegrías, tristezas y miedos de los demás con una profundidad que sorprende. Esta elevada sensibilidad les convierte en grandes compañeros, amigos leales y protectores de los más vulnerables.
Sin embargo, este don de sentir intensamente también puede traer consigo desafíos muy serios e importantes.
El mundo, su entorno más cercano, puede resultar abrumador para un niño PAS con sus estímulos constantes, ruidos fuertes y multitudes caóticas. La sobrecarga sensorial puede generarles ansiedad, irritabilidad, sobresaltos e, incluso, retraimiento.
Cómo actuar ante un niño altamente sensible.
Los padres y educadores jugamos un papel fundamental en la crianza y educación de estos niños excepcionales. Debemos identificarlos enseguida para poder adaptarnos a lo que necesitan. Por ejemplo, ofrecerles un ambiente tranquilo, relajado, seguro y lleno de confianza, comprensión, respeto y cariño en el aula y en su casa es esencial para que desarrollen todo su potencial y resurja todo lo que tienen dentro, que es mucho.
Deben poder ir a un lugar seguro cuando los estímulos externos sean tantos que se sientan abrumados y así poder leer, pintar, estar tumbado o, simplemente, cerrar los ojos y buscar la relajación de ese estrés que ha sufrido.
Deben sentirse valorados por su entorno más próximo y saber que los aceptan tal y como son, por eso vamos a dejar algunas indicaciones para que un niño de estas características tenga una infancia y adolescencia lo más feliz posible.
Es importante descubrir lo que más le gusta para fomentar su creatividad y también su seguridad personal y así conseguir un buen autoconcepto de sí mismo y aprender a canalizar sus emociones y conectar con su mundo interior, simplemente porque es lo que necesita.
Se les deben enseñar estrategias para manejar la ansiedad y la sobrecarga sensorial como son las técnicas de respiración. Otras como el mindfulness o el yoga pueden ser herramientas muy útiles.
Es fundamental ser muy pacientes y comprensivos con ellos, porque los niños PAS procesan la información y experimentan las emociones de manera diferente a los niños normotípicos. Su sensibilidad, empatía y capacidad de asombro los convierten en personas excepcionales que nos descubrirán muchas cosas y pensamientos y una mirada del mundo que a nosotros nos ha pasado totalmente desapercibida.
El niño o persona altamente sensible no tiene asociado ningún trastorno, es una persona con una mayor sensibilidad de su Sistema Nervioso Central (SNC) a los estímulos del entorno, que, como ya sabemos, son muchísimos y ellos los sufren, y mucho. ¡Seguimos!


