
Jugar no es un capricho, es una necesidad
Celebramos el Día del Juego
A menudo pensamos que el juego es solo “cosa de niños”, pero la realidad es muy distinta. Y sí, es cosa de niños… porque jugar es el motor del aprendizaje y el alimento del alma. El juego favorece un estado emocional alegre y positivo, tan necesario en la infancia y también en la vida adulta.
Nuestros niños no deberían dejar nunca de jugar. Por eso, nos hacemos algunas preguntas: cuando no juegan, ¿es porque las pantallas ocupan demasiado espacio?, ¿porque no salen lo suficiente al exterior?, ¿porque tienen demasiados objetos que dispersan su atención y generan una sobreestimulación constante?
¿Por qué es tan importante seguir jugando? Porque jugar es salud mental: reduce el estrés, nos aleja del sedentarismo y mantiene activos tanto el cuerpo como la mente. Además, el juego potencia la creatividad, ya que nos permite ensayar soluciones ante situaciones reales sin miedo a equivocarnos. También favorece, entre muchas otras cosas, la conexión con los demás y con uno mismo.
Jugar con otros crea vínculos emocionales que pocas actividades consiguen igualar. Como dijo George Bernard Shaw: “No dejamos de jugar porque envejecemos; envejecemos porque dejamos de jugar”.
Hoy os proponemos volver a vuestro juego favorito y, si os apetece, compartirlo con nosotros en los comentarios del blog.
¡Seguimos jugando!




