
¡Horror, en esta escuela hay escaleras!
Este post está dirigido, sobre todo, a aquellos que cuando ven las escaleras de la escuela salen huyendo…
Todos sabemos que las escaleras son un elemento cotidiano que nos podemos encontrar en cualquier sitio: un peldaño cuando bajamos o subimos a una acera desde la calzada, el acceso a un comercio o portal, en las casas que no tienen ascensor, en las que son dúplex, en el autobús, en el metro, etc. De hecho, son una auténtica herramienta de aprendizaje y de desarrollo por la importancia que tiene aprender a subir y a bajar las escaleras.
Los beneficios de utilizar las escaleras son muchísimos y en esta entrada vamos a nombrar unos poquitos.
En nuestra escuela, las escaleras son un verdadero tesoro porque, aparte de permitirnos desplazarnos por las instalaciones, consideramos que son uno de nuestros gimnasios favoritos en el que se estimula el desarrollo físico, cognitivo y emocional desde muy temprana edad, por lo que consideramos que son un instrumento muy valioso.
¿Por qué el desarrollo físico?
Se fortalecen los músculos de las piernas, mejorándose, por tanto, la fuerza y la resistencia de éstas.
Se aprende a coordinar las piernas para subir y bajar utilizando la marcha normal. Iniciamos la subida gateando y después de pie, de escalón en escalón y agarrados a la barandilla (subimos con la mano derecha y bajamos con la mano izquierda, siempre agarrados a la barandilla y sin empujarnos).
Subir y bajar los peldaños les favorece el conocimiento del control de su propio cuerpo y a mantener el equilibrio, lo que implica un trabajo progresivo y de mejora de la psicomotricidad gruesa.
Subir y bajar las escaleras mueve el corazón (“quien mueve las piernas, mueve el corazón”) y, para ellos, es un trabajo duro, pero todos lo logran, siempre respetando su ritmo y pericia.
Los niños mediante el trabajo de subir y bajar desarrollan el sentido de la propiocepción, que es la capacidad que tenemos las personas de sentir nuestro cuerpo en el espacio. Esta habilidad es crucial para que sean capaces de realizar movimientos precisos y seguros.
¿Cómo influyen en el desarrollo cognitivo?
Las escaleras presentan problemas y desafíos que hay que resolver y, por tanto, estamos entrando en algo tan importante como es la habilidad y capacidad para resolver problemas. Una vez que han subido un peldaño, da lo mismo como lo hagan (gateando o de pie), tienen que buscar la forma de seguir subiendo y para eso tienen que movilizar una pierna y hacer fuerza con la rodilla y luego levantar la otra pierna hasta lograr llegar y estabilizarse en ese segundo escalón, por tanto, mantener el equilibrio antes de seguir con el siguiente escalón.
Además de resolver el problema, se desarrolla la capacidad en el niño de tomar decisiones (“Sigo subiendo las escaleras”) y, además, se desarrolla una mejor comprensión del espacio y las distancias, lo que les ayuda a orientarse en su entorno.
Para subir y bajar las escaleras, además del sentido de la propiocepción, tenemos que usar la vista, el tacto y el oído, por lo que mejora su desarrollo cerebral y aumentan las conexiones sinápticas, favoreciendo este aprendizaje y muchos más.
¿Y por qué hay un desarrollo emocional?
Porque el niño, cuando sube las escaleras sin ayuda, se siente autónomo e independiente, se pone muy contento por los logros conseguidos y quiere seguir subiendo, lo que aumenta su autoestima, porque ha generado una confianza en sus posibilidades y propias capacidades físicas.
Escaleras, pero siempre bajo control.
Nos encanta nuestra escuela porque, entre otras cosas, podemos disfrutar de muchas escaleras que aguantan perfectamente el paso de los niños y de los años, que llevan aguantando los pisotones, los saltos, los gateos y los grititos de emoción y, cómo no, algún llanto.
Y qué es crucial:
- Supervisión constante. Nunca podemos dejarlos solos en semejante gimnasio.
- Iniciarlos lo antes posible en el descubrimiento de algo tan divertido, enseñándoles a subir primero y a bajar después.
- A los niños que observamos que muestran miedo, recomendar una revisión por parte del otorrino por si hay algún problema vestibular y tiene vértigo, que puede ocurrir.
- Buscar canciones que sirvan de rutina para subir o bajar de forma divertida y simpática o simplemente generar un conteo de escalones.
- Y algo que consideramos muy muy importante: ¡no tener prisa! Cada niño necesita su tiempo y va a su ritmo. No les pongamos nerviosos.
¡A subir y bajar escaleras!, nosotros seguimos trabajando.




