
Día del Ahorro: Pepito, mi «Piggy Bankween»
El origen de la huchas con forma de cerdito se remonta a principios de la Edad Media, cuando en Inglaterra ingeniaron un sistema de ahorro mucho antes de la existencia de los bancos. Los ciudadanos empezaron a guardar su dinero en unos pequeños recipientes de arcilla. En ellos metían sus monedas para tenerlas ocultas y a salvo. El material con el que estaban hechas las vasijas era de una arcilla de color anaranjado de costo muy bajo. Solían llamarlas “Pygg”, el nombre de la arcilla con la que se fabricaban, término que acabó derivando, por la semejanza de sonido, en “Pig”, cerdo en inglés.
Para los pequeños, una de las maneras más sencillas de gestionar el dinero es a través de una hucha. En el caso de que tengan una paga, aunque se les permita ser ellos los que decidan en qué gastar el dinero, se les puede explicar que si lo gastan en una cosa no podrán usarlo en otra. Con esta idea tan sencilla empezarán a pensar en qué invertir sus ahorros.

Nosotras hemos fabricado unas huchas más grandes para trabajar la psicomotricidad y la coordinación óculo-manual
En la escuela, para celebrar el Día Mundial del Ahorro y enseñar a los menores a “gestionar” el dinero hemos trabajado el trueque, la compra de libros con dinero de mentira y, además, hemos compuesto una poesía, la cual os dejamos a continuación. Esperamos que os guste a todos, grandes y pequeños.



