
Esto va llegando a su fin…
Hay despedidas que no se olvidan, y ésta es una de ellas. La mamá de una de nuestras pequeñas, que el curso que viene ya empieza «el colegio de mayores», nos ha regalado una carta llena de cariño, emoción y gratitud. Sus palabras nos han tocado el corazón y reflejan, mejor que nada, lo que significa para nosotros acompañar a las familias en esta etapa tan especial.
Con su permiso, queremos compartirla con vosotros.
Esto va llegando a su fin. Llevamos juntos casi cinco años. Ojalá tuviera dinero suficiente para regalaros a cada uno lo que os merecéis, aunque a mí me enseñaron que lo material al final se rompe, se pierde o se estropea, y que lo único que perdura en nosotros son los detalles, las palabras, los gestos. Creo que nada mejor que esta carta para todos vosotros.
Se termina un ciclo, ciclo maravilloso. Os la dejé sin andar, apenas se sujetaba sentada, y tomando biberón. Han pasado tres años en los que juntos hemos visto todos sus progresos. Para mi sois como mi familia, con los que he compartido cada alegría de ella y también las penas (acordaos de las cirugías de los oídos y cómo supuraban).
Vero, corazón, qué decirte que no sepas. Eres una tía extraordinaria. ¡¡¡Me has ayudado en todo!!! Sin ponerme pegas absolutamente a nada, me has dado tu cariño, tu comprensión; me has escuchado y también te has comido mis llantos. Para mí eres mucho más que la directora de una escuela.
¡¡¡Belén!!! ¡Que se va la petarda ya de los emails de las dudas y de los atrasos! jaja. Mil gracias por tu paciencia, por tu comprensión y siempre, siempre, mil gracias por tu cariño.
¡¡¡¡Chicos!!!! A cada uno, que sois muchos. Desde los que ya no están: Paula, Gloria…, como todos los que seguís: Sara, Laura, Paula, María… ¡¡¡Y cómo olvidar a MI JAVI!!!! como dice Alma. Y muchísimos más que sois.
Sois espectaculares. Cada uno de vosotros hacéis que la familia Delphos esté totalmente equilibrada, cada uno de vosotros le aportáis una cosa.
Paula, corazón, mil gracias por tu paciencia, por tu espera a las 13:03, jajá, cada día que has estado, por escucharme, por esas mini conversaciones con Enzo. Mil gracias, por tanto.
Sara, qué te voy a decir, “MIRA, MAMA, ¡¡¡MI SARA!!! JAJAJA, EN ESE COCHE ROJO”. O ¿QUIEN TE HA PUESTO ESO, ALMA? PUES MI SARA”. Jajaja, gracias, gracias y gracias, todo se queda pequeño para todo lo que hacéis.
Laura, la más recta, por lo menos hasta donde yo llego a ver, pero a la vez con un corazón que no le cabe en el pecho y una templanza de admirar. Millones de gracias, corazón.
¡¡Mercedes!!! Que no me olvido de ti tampoco, que Alma te tiene muy presente en todas sus conversaciones. Millones de gracias por ese cariño que les transmites con tu sonrisa.
Y no puedo terminar sin dirigirme muy especialmente a MI JAVI. Qué te voy a decir que ya no sepas, corazón: que Alma te echará muchísimo de menos, que para ella eres lo más, vamos como si fueras alguien de casa, que muchas veces dice “¿POR QUÉ NO VIENE JAVI?”, jajaja. Le va a costar los primeros días no ver a su Javi, porque te adora. Bueno, creo que toda la escuela te adora, y es que creo que tienes un ángel, algo que te hace especial y bastante único. Gracias a ti también por tus esperas a las 13:03, gracias por todo lo que has hecho por mi pequeña, por tu paciencia con ella, por hacerla sonreír cada día desde los 6 meses que os la llevé. Es que tengo tanto que agradecerte, de verdad. Se te tiene muchísimo cariño, lo mismo que a toda la familia Delphos. Pero, para Alma, tú eres alguien muy especial.
Chicos, nos vamos con mucha pena. Vamos a comenzar una etapa nueva en la que sólo espero que sea igual que la que dejamos. No me gustan las despedidas, y sé que esto no lo va a ser, porque prometo ir a veros y mantener el contacto de una manera o de otra. Esto es sólo un hasta luego y, por supuesto, un hasta siempre.
¡¡De nuevo mil gracias por tanto y por todo!! Porque al final lo sois todo para estos pequeños Trotamundos. ¡¡¡No cambiéis nunca, equipazo!!! Y ahora toca disfrutar de esas vacaciones tan merecidas, que el año luego se hace muy duro. Descansad, recargad pilas y volved con esa alegría, con esa sonrisa, con ese buen humor que nosotras, por lo menos, llevamos viviendo desde que os conocemos.
Muchísimas gracias, familia Delphos.
Barbara y José Antonio, papás de Alma.
Después de leer estas palabras, solo podemos decir una cosa: ¡Gracias de corazón! Seguimos aquí, con la misma ilusión de siempre, para vosotros y para todas las familias que confían en nosotros cada día.


