
San Joaquín y Santa Ana: Día de los Abuelos
Juan y Matilde tienen cuatro hijos, seis nietas y cuatro nietos, a los que llaman: Pitu, Gabby, Mica, Guille, Alvarito, Fonsi, Caye, Carloti, Gon y María. Les hemos pedido que nos contaran lo que para ellos son sus abuelos y éstas son sus palabras:
Verónica (Pitu), la primera nieta, nació el 3 de diciembre de 1996.
“Mis abuelos me enseñaron que el amor más grande se transmite en los pequeños gestos del día a día. En su mirada encontré refugio, y en su abrazo, la paz que el mundo no siempre sabe dar. Ellos me enseñaron que la vida se disfruta mejor con calma, con gratitud y con un buen plato en la mesa. No solo heredé sus rasgos, también su fortaleza, sus valores y su infinita forma de amar. Me regalaron el tesoro más grande: tiempo, historias y una infancia llena de amor. Los abuelos son como faros: no siempre los ves, pero sabes que están ahí, guiándote incluso en la oscuridad”.
Gabriela (Gabby), su segunda nieta, nació el 30 de marzo de 1998.
“Mis abuelos siempre me han aportado seguridad y apoyo en todo lo que he hecho. Han sido unas fuentes de amor incondicional y me han enseñado a navegar las dificultades de la vida”
Micaela (Mica), la tercera nieta, nació el 21 de mayo de 2000.
“Mis abuelos siempre han sido símbolos de un cariño inigualable y de una dedicación incondicional a nuestra familia. A pesar de que mi abuelo dice que todo lo que hago es «complicarle la vida», tengo el privilegio de tener dos modelos excepcionales a los que mirar siempre.”
Guillermo (Guille), cuarto nieto y primer varón de todos los nietos, nació el 15 de julio de 2000.
“Mis abuelos han sido mucho más que una parte de mi familia, han sido guías, ejemplos y un refugio constante en mi vida. Desde pequeño, me transmitieron valores fundamentales que hoy forman la base de mi forma de ser: el respeto, la humildad, el esfuerzo y la importancia de cuidar a los que uno ama.
Con sus historias, me enseñaron que la vida no siempre es fácil, pero que con paciencia, trabajo y esperanza se pueden superar los momentos más duros. Me mostraron, con su ejemplo diario, que la verdadera riqueza no está en lo material, sino en el amor, la generosidad y las pequeñas cosas del día a día.
Recuerdo sus abrazos llenos de ternura, sus consejos sabios, y su forma de ver la vida con una calma que siempre me dio paz. Me han enseñado a valorar la familia, a no rendirme y a mantenerme fiel a mí mismo. Su legado vive en mí cada vez que tomo una decisión, cada vez que cuido de alguien, y cada vez que sonrío con gratitud.
Gracias a ellos, entiendo mejor de dónde vengo, quién soy y adónde quiero ir. Su presencia ha dejado una huella imborrable en mi corazón, y su amor me acompaña cada día”.
Álvaro (Alvarito), su quinto nieto, nació el 16 de agosto de 2001.
“Con cada gesto, con cada detalle, nos han dado más de lo que podían. Esa generosidad me hizo desear crecer y parecerme a ellos: dar sin medida y amar sin condiciones.
Con ellos aprendimos que lo único verdaderamente nuestro es la familia. Por eso la abrazamos fuerte y la cuidamos como si cada día fuera un regalo.
Cuando los miras, después de más de 50 años tomados de la mano, entiendes algo grande: la hermosura cambia, la salud se va cuidando como se puede… pero haber elegido bien a quien te acompaña hace que cada arruga sea una historia compartida y cada día, un futuro que todavía vale la pena”.
Alfonso (Fonsi), sexto nieto de la familia, nació un 25 de julio de 2003.
“A lo largo de los años, mis abuelos me han dado mucho más que recuerdos bonitos. Me han enseñado con su ejemplo, me han transmitido valores, cariño incondicional y una sensación de hogar que solo ellos saben dar. Siempre han estado ahí, en lo bueno y en lo difícil, con una palabra sabia o un abrazo a tiempo. Los quiero muchísimo y les estaré agradecido toda la vida”.
Carlota (Carloti), séptima nieta, nació el 21 de abril de 2004.
“Mis abuelos me han enseñado que la familia es lo más importante y que no hay nada por encima de eso. También me han dado una perspectiva de la vida que no hubiera concebido por mí misma. Además, me han enseñado cómo tratar a la gente y cómo cuidar las relaciones con los demás”.
Cayetana (Caye), la octava nieta, nació el 14 de noviembre de 2004.
“Los abuelos me han enseñado la importancia de mantener a todos unidos pese a cualquier discusión o dificultad. Gracias a ellos he aprendido a valorar nuestras raíces y a salir de la burbuja de la ciudad.
Desde que tengo memoria, los abuelos siempre han estado ahí para todos nosotros con un amor incondicional”.
Gonzalo (Gon) y María, los mellizos, nacieron el 5 de abril de 2005. Gonzalo, noveno nieto porque nació el primero, es el cuarto y último varón de la familia. María es la última nieta de Matilde y Juan.
“Me han aportado amor. A la familia, le han aportado unidad. Y han sido un ejemplo para seguir de generosidad”. Gonzalo.
“Siempre me habéis aportado mucho amor, felicidad y cariño. Sois las mejores personas y abuelos del mundo y os quiero mucho”. María.
Y los perri-nietos y gati-nietos…
Matilde y Juan son grandes amantes de los animales, amor que han transmitido a sus nietos. Sus “perri-nietos” y sus «nieti-gatos» (aunque algunos de ellos ya no están entre nosotros), no podían faltar en este homenaje:
Las palabras de Pitu, Gabby, Mica, Guille, Alvarito, Fonsi, Caye, Carloti, Gon y María nos han recordado que los abuelos no solo cuentan historias del pasado, sino que ayudan a escribir las del futuro con cada gesto de cariño. Juan y Matilde son el mejor ejemplo de cómo el amor se multiplica en cada abrazo, cada juego compartido y cada consejo. Porque ser abuelo no es solo un rol: es un regalo para toda la familia.
¡Feliz Día de los Abuelos!












