
El valor de saber escuchar: cómo ayudar a tu hijo desde casa
Hoy, “Día de la Escucha”, queremos hablar de un tema fundamental en un mundo donde siempre vamos con prisas, y donde a veces nos cuesta parar y escuchar de verdad.
Cuando pensamos en la comunicación de los niños, casi siempre nos fijamos en cuándo empiezan a hablar. Sin embargo, la ciencia nos demuestra que aprender a escuchar es el paso previo y más importante. Saber escuchar es la base para que desarrollen su inteligencia, aprendan a calmarse y se relacionen bien con los demás.
La familia es el primer lugar donde los niños aprenden a prestar atención. Para ayudaros en el día a día, os dejamos unas pautas sencillas basadas en cómo evoluciona su cerebro de los 0 a los 3 años.
De 0 a 1 año: Primeros sonidos y turnos de palabra
En el primer año de vida, el oído del bebé se va acostumbrando a los sonidos de su idioma gracias a la relación con sus padres.
- Responder a sus balbuceos: Cuando vuestro bebé haga un sonido, respondedle y dejad un momento de silencio para que él vuelva a contestar. Este juego de esperar y responder le enseña, desde la cuna, que en una conversación hay que respetar los turnos.
- Hablarle de forma pausada: Usar un tono de voz dulce, modulado y más lento de lo normal no es una niñería. Está demostrado que esta forma de hablar capta mucho mejor la atención del bebé y le ayuda a distinguir las palabras.
De 1 a 2 años: Aprender a centrar la atención
A esta edad, el niño empieza a ser capaz de dirigir su atención hacia lo que le interesa. El objetivo ahora es ayudarle a filtrar los sonidos.
- Buscar sonidos cotidianos: De vez en cuando, haced un momento de silencio en casa para identificar un ruido concreto: el agua del grifo, un pájaro o el motor de un coche. Esto entrena su cerebro para concentrarse en un solo estímulo y aislarlo del ruido de fondo.
- Juegos con acciones: Utilizad canciones o juegos donde el niño tenga que hacer un movimiento físico justo cuando escuche una palabra concreta. Esto conecta el oído con el cerebro y le ayuda a controlar sus impulsos.
De 2 a 3 años: Entender el mensaje y dar ejemplo
A partir de los dos años, escuchar ya es una herramienta para entender el mundo y aprender a gestionar sus emociones.
- Ponernos a su altura: Cuando habléis con vuestro hijo, es muy recomendable agacharse y mirarle a los ojos. Al quitar las distracciones de su alrededor, el mensaje le llega mucho mejor y ve en vosotros un modelo de cómo se presta atención a alguien.
- Hacer preguntas con los cuentos: Leer cuentos no debe ser algo pasivo. Haced pausas y preguntadle cosas como: «¿Por qué crees que está contento?» o «¿Qué pasará ahora?». Así le obligáis a recordar lo que ha escuchado para pensar qué pasará después.
¿Por qué funciona esto? Por el aprendizaje por imitación Los niños aprenden imitando todo lo que ven. El cerebro infantil tiene unas células (llamadas neuronas espejo) que copian el comportamiento de los adultos. Un hogar donde los miembros de la familia se escuchan unos a otros y atienden al niño sin mirar el móvil o hacer otras cosas a la vez, es la mejor garantía para que el pequeño aprenda a ser un buen oyente.
Saber escuchar no es algo con lo que se nace; es una capacidad que se practica y se interioriza día a día en casa durante estos tres primeros años de vida, que son los más importantes para el desarrollo de su cerebro.
¡Seguimos!






