
El ajedrez en Delphos: un mundo de juego, cuentos y aprendizaje
Aunque el ajedrez es un proyecto innovador en nuestra escuela que nos apasiona y que siempre está presente en nuestras aulas, queremos compartir con vosotros que este curso no hemos podido dedicarle tanto tiempo como en otras ocasiones. La dinámica del grupo al que está dirigido (entre los 2 y 3 años) y sus propios intereses, nos han llevado a explorar con más intensidad otras actividades y proyectos diferentes que los peques demandaban con mucha ilusión.
Como sabéis, en Delphos nuestra prioridad es escuchar su ritmo y adaptarnos a sus necesidades en cada momento. Aun así, cada ratito que hemos disfrutado del tablero y sus inquilinos (las piezas) ha sido maravilloso y, aprovechando que hoy es el Día del Ajedrez, queremos recordar y compartir con vosotros todo lo que aporta esta actividad a su desarrollo.
¿Ajedrez para niños de dos años?
Cuando os contamos por primera vez que vuestros peques se adentrarían en un mundo que a veces se percibe como exclusivo de los adultos, es normal que la primera reacción fuera de sorpresa. Sin embargo, en Delphos descubrimos hace ya muchos años que la iniciación al juego del ajedrez está llena de beneficios para la infancia.
Evidentemente, no se busca que memoricen complejas jugadas de apertura, sino sentar las bases de habilidades que los acompañarán toda la vida y favorecer su desarrollo integral de una forma natural y lúdica. El juego del ajedrez en Delphos se transforma en una experiencia vivencial donde el tablero es un escenario de juego y las piezas son personajes de cuentos que hemos creado en exclusiva para nuestros «trotamundos».
El valor pedagógico del ajedrez en la primera infancia
A través del juego con el tablero y las piezas, los niños de 2 y 3 años desarrollan de forma simultánea diferentes áreas madurativas:
Desarrollo cognitivo (gimnasia cerebral)
- Atención y escucha: Seguir las historias de los personajes les ayuda a prolongar sus periodos de concentración de manera progresiva.
- Orientación espacial: Conceptos básicos como «delante», «detrás», «arriba», «abajo» o «a un lado» se asimilan mejor al experimentar directamente con el espacio del tablero.
- Estructuración mental: Identificar cada pieza y comprender que cada una tiene un papel diferente fomenta la capacidad de observación, activa la clasificación, la discriminación visual y estimula el pensamiento lógico temprano.
Desarrollo motriz
- Psicomotricidad fina: Manipular las piezas, colocarlas en sus casillas y hacer la pinza con los dedos es un excelente ejercicio para la coordinación ojo-mano y la destreza manual.
- Psicomotricidad gruesa: Cuando trasladamos el juego a un tablero gigante en el suelo, los niños experimentan con su propio cuerpo. Aprenden a saltar, equilibrarse y desplazarse conforme a los movimientos permitidos para cada pieza, convirtiendo el ajedrez en pura expresión corporal.
Nuestra metodología: El valor de los cuentos y la música
Para un niño de dos o tres años las normas abstractas no tienen sentido. Por eso, nuestra metodología se basa en practicar la creatividad con ellos, desarrollar la imaginación y asimilar los movimientos a través de la repetición y de dinámicas adaptadas:
- El cuento como puerta de entrada
Nuestros cuentos son originales, muy sencillos y visuales. Al dar vida a las piezas a través de una historia, los niños empatizan con ellas e interiorizan las normas de forma intuitiva.
- La música como nuestro mejor aliado
La música es el vehículo principal para el aprendizaje a esta edad, ya que transforma la teoría en una experiencia multisensorial. En la escuela utilizamos las canciones del prestigioso programa de ajedrez cedido a Delphos por la campeona mundial colombiana Adriana Salazar Varón.
Presentamos cada pieza con su canción corta (con letra o instrumental) y un ritmo específico. Al escuchar, cantar y mover el cuerpo como el peón, el caballo o la torre, los pequeños interiorizan el aprendizaje a través del oído y el movimiento.
- Del juego libre al movimiento guiado
Nuestras sesiones combinan momentos de juego corporal en el tablero gigante con el trabajo en el suelo, donde contamos el cuento que corresponde. En este proceso, siempre facilitamos y respetamos el deseo de explorar de los niños: tocan las piezas, las emparejan por colores, las cuidan, las sacan y las guardan. Así, poco a poco y a su propio ritmo, aprenden a colocarlas en su correspondiente casilla.
En Delphos entendemos el ajedrez como una herramienta maravillosa de desarrollo y felicidad para despertar la curiosidad, fomentar la paciencia y aprender a compartir. A través de la fantasía, lo que a priori parece un juego complejo se convierte en una de las actividades más divertidas y enriquecedoras de la semana.






