
Día del Arco Iris
Cuento de El Principito y el Arco Iris.
El Principito, se despidió de su amigo el Zorro y al mirar a lo lejos en el desierto vio un resplandor con forma de arco lleno de colores.
«¡Qué bonito!», pensó. Era de las cosas más bellas que había visto en su vida y decidió acercarse hacia él enamorado de sus colores brillantes.
Cuanto más se acercaba al gigante arco de colores más energía sentía y, al mismo tiempo, mucha paz. De repente, sus oídos se abrieron:
- «¡Hola, Principito!», dijo una voz suave y melodiosa.
- El Principito miró a su alrededor, pero no vio a nadie. «¿Quién eres?», preguntó.
- «Soy el Arco Iris», respondió la voz.
- “¿Te llamas Arco Iris? ¡Eres precioso!”
- “¿Sabes como se llaman todos mis colores?”, le preguntó el Arco Iris.
- El Principito miró hacia abajo y murmuró: “¡Todos, todos, no!”
- “Principito, te voy a contar algunas cosas sobre mí”:
Mis colores son el rojo, el naranja, el amarillo, el verde, el azul, el añil y el violeta.
Los colores se forman cuando la luz del sol atraviesa las gotas de lluvia.
El rojo es el color del arco iris que se encuentra más lejos del sol, mientras que el violeta es el que está más cerca.
Los colores del arco iris se ven y se sienten como un símbolo de esperanza y alegría.
Los colores se asocian con diferentes emociones y significados.
Rojo: la pasión, el amor, la energía, la fuerza y el peligro.
Naranja: la alegría, la creatividad, el entusiasmo y la vitalidad.
Amarillo: la felicidad, el optimismo, la inteligencia y la energía.
Verde: la tranquilidad, la paz, la esperanza, la naturaleza y la salud.
Azul: la calma, la confianza, la lealtad, la sabiduría y la paz.
Añil: la intuición, la espiritualidad, la profundidad y la introspección.
Violeta: creatividad, la imaginación, la realeza, el lujo y la magia.
Soy un fenómeno natural y cada vez que salgo recuerdo la belleza y el poder de la naturaleza: ¡soy tan grande que se me puede ver en todo el mundo!
- “¡Ohhh, eres único y muy especial!”
- “Principito, todos somos únicos y especiales. Nunca tengas miedo de ser diferente. Sigue tu camino y no mires atrás”.
- «Gracias, Arco Iris», dijo el Principito. «Nunca olvidaré tus palabras».
El Arco Iris sonrió y se desvaneció en el cielo, dejando al Principito solo en el desierto, pero con el corazón lleno de paz, alegría y esperanza.


