
Una trompeta y un cajón musical
Segundo día de nuestra semana musical.
El papá de Lucía y Elena nos ha traído una trompeta para compartir con nosotros un tiempo muy valioso. Además, Sara le ha acompañado en algunas canciones con su cajón, porque hemos comprobado con la actividad iniciada ayer que se trata de un instrumento tan sencillo que les ha encantado. ¿Podría ser un buen regalo de reyes?
Seguimos trabajando para ofrecer experiencias muy enriquecedoras para nuestros pequeños trotamundos.
Sin perder de vista nuestro objetivo de trabajo, es decir, conseguir una adecuada integración sensorial, consideramos que las actividades musicales suponen un beneficio enorme para el niño.
- Conseguimos un mejor desarrollo auditivo debido a que la combinación de sonidos (hoy, en concreto, hemos tenido una trompeta, un bombardino y un cajón) estimula el oído del niño, ayudándole a distinguir diferentes tonos, ritmos y volúmenes, aumentando la capacidad para percibir y apreciar la música.
La trompeta tiene un sonido muy alto (tonos agudos, graves, largos, cortos, profundos o suaves) y para tocarla necesitamos respirar por la nariz y soltar el aire por la boca (supone también un buen ejercicio de imitación).
Para tocar el cajón usamos las manos y logramos sonidos huecos y diferentes en función del lugar dónde palmeemos.
- Por supuesto, trabajamos la estimulación sensorial, que nos llevará a lograr la mejor integración sensorial posible, porque los sonidos variados y vibrantes de estos instrumentos activan los sentidos del niño, creando una experiencia sensorial completa y divertida.
- Facilitamos la emociones, porque la música en los niños produce una amplia gama de éstas (sorpresa, susto, risas…). Cada uno de nuestros pequeños expresará sus sentimientos y conectará con sus emociones, en principio, de una manera saludable.
- La música en general fomenta la creatividad, el lenguaje, referido a la capacidad para escuchar, comprender y producir sonidos con cualquier parte de su cuerpo que les permita “comunicar”, y el movimiento (ritmo, coordinación, control del cuerpo…).
- Por tanto, la actividad de hoy, en la que nuestros pequeños han disfrutado del original sonido de una trompeta y un bombardino (que a veces, como nos ha dicho el papá de Elena, suena como un barco), además del cajón musical, ha servido, además de para estimular sus sentidos (vista, oído, tacto), para contribuir a su desarrollo cognitivo.
Una recomendación: es estupendo acostumbrar a los pequeños a escuchar música, y mejor si es en vivo (controlando siempre el nivel de sonido ya que el sistema auditivo de los niños se encuentra en desarrollo), para que puedan disfrutar plenamente de una experiencia preciosa.



