
Trabajar los valores de la Navidad en el aula
La Navidad es la época del año que prácticamente a toda la población llena de buenas sensaciones. No sabemos si se trata de magia, como se suele decir, pero sí es verdad que casi todo el mundo expresa más alegría y se llena de buenos propósitos.
Dado el espíritu optimista que suele reinar en estos días, la Navidad es un momento ideal para reflexionar sobre los valores por los que casi todos nos regimos, así que trabajar también en las aulas de infantil es fundamental para que los niños los aprendan y los pongan en práctica en su vida cotidiana. Evidentemente, estos no son los únicos, (tendríamos que añadir valores fundamentales como la igualdad, la justicia o la responsabilidad, por ejemplo), pero es verdad que son los que se encuentran más relacionados con las celebraciones de estos días.
A continuación proponemos algunos de los valores que durante la época navideña perfectamente se pueden trabajar en la escuela con niños tan pequeños:
Valor de la solidaridad.
La Navidad, casi que por definición, es una época para compartir con los demás, tanto con los seres queridos como con las personas que lo necesitan.
¿Cómo trabajarlo? Organizando actividades que permitan que los niños se den cuenta que hay otras personas que necesitan de nosotros porque por sí mismas no pueden adquirir los bienes que nosotros tenemos. Por ejemplo, organizar una recogida de alimentos, juguetes o ropa para los más necesitados. Es muy habitual implicar a los padres en este tipo de actividades en las que se organiza, por ejemplo, un “carro solidario”, pero lo más importante es que el niño participe totalmente de la actividad, no sólo que la familia aporte algo (es decir, que acompañe en la compra de ello en el supermercado, que lo lleve él a casa, que lo traiga y que lo deposite en el lugar dispuesto para ello).
Valor de la generosidad.
Aunque se trate de un valor íntimamente relacionado con el anterior, se le puede dar una connotación diferente a la hora de trabajarlo en el aula. Podemos pedir a los niños que donen “un juguete que les encante” y que sean capaces de quedarse sin él, trabajando de esta forma también el valor del desprendimiento, esto es, ser capaces de quedarnos sin algo que nos encanta, aunque nos duela, para ofrecérselo a alguien que lo necesita más que yo.
Una actividad podría ser pedir a los niños que traigan uno de sus juguetes preferidos y, tras dejarlos todos en el centro, que cada niño se lleve uno que no sea el suyo para devolverlo tras unos días o cuando acabe la Navidad. Es una forma de transmitir que a veces tenemos que desprendernos de algo nuestro en favor de los otros.
Valor de la gratitud.
La Navidad, precisamente por celebrarse al final del año, de un ciclo, invita a la reflexión y a expresar el agradecimiento por todo lo que tenemos, sea material o no. ¿Cómo se puede trabajar este valor en las aulas de infantil? Con los niños también es posible realizar actividades de reflexión. Lanzar la pregunta: ¿Qué tenemos? (tenemos una casa, tenemos un coche o tenemos una bici, pero también tenemos unos abuelos, primos con los que jugar o una mascota) para a continuación preguntar ¿Qué no tienen otros que tenga yo?, y así ir elaborando un conjunto de imágenes que nos hagan pensar lo agradecidos que debemos estar por lo que tenemos y que no sólo se trata de objetos.
Valor del respeto.
Aunque se trate de un valor que se tiene que trabajar a lo largo del año, como todos, dado que se trata de una época de reuniones y fiestas en las que es necesario compartir momentos con más gente, es fundamental trabajar el respeto al otro, lo que posibilitará la convivencia, a la vez que fomentar también el valor de la amabilidad. La Navidad es una época ideal para reforzar este valor e inculcar que, aunque entre nosotros existan diferencias, no por eso somos mejores que los demás.
El respeto se trabaja muy bien en el aula practicando el diálogo y la escucha activa. Poner especial atención en transmitirles que mientras uno habla los demás escuchamos en silencio y hasta que no toque el turno no intervenimos, por lo que además crecen en el valor de la paciencia.
El valor de la paz.
No tendríamos que hablar de paz sólo como contrapunto a las guerras. En una época de conflictos como ésta deseamos que las guerras acaben pronto cuando lo que tendríamos que plantearnos es que ni siquiera deberían haber empezado. Para intentar evitar estas incoherencias del ser humano debemos inculcar a los más pequeños la tranquilidad, la escucha, la no provocación verbal, la capacidad de aceptar la frustración. El valor del diálogo y el valor del orden están en este caso muy relacionados. La asertividad es una habilidad de ciertas personas que les permite transmitir y defender sus ideas y sus derechos respetando los de los demás, de una forma directa pero sin recurrir a la agresividad.
Para trabajar la paz en el aula debemos ayudarles a ser conscientes de que los conflictos que se generan entre ellos no sirven para nada, que la “pequeña guerra” que se crea cuando se ponen nerviosos y agresivos no conduce a nada bueno, que aprendan a poner fin, a pedir disculpas (valor de la humildad) y a resolver las disputas de manera pacífica, con respeto y sin insultos, y, por supuesto, evitando la violencia. Deben tener claro que si no quieren seguir jugando juntos una vez resuelto el problema, no pasa nada, pero el conflicto personal se ha solucionado.
Es una buena idea trabajar el valor de la paz preparando un mural que recuerde que el aula debe ser un lugar lleno de tranquilidad, de risas y de juego y, en ningún caso, de conflictos y discusiones.
Otra forma es tener la costumbre de que cuando se genere un conflicto en el aula paremos todos para inspirar, para expirar y, en definitiva, dar el tiempo adecuado para reflexionar y resolver el conflicto para, al rato, empezar de nuevo el juego.
El valor del amor.
Amor es una de las palabras más repetidas en Navidad, pero debemos tener en cuenta que el “amor” es un concepto mucho más grande que la idea efímera que tenemos de él en estas fiestas, en las que una vez pasadas parece que se olvidan los buenos propósitos.
El amor hacia las personas que nos rodean se demuestra día a día, esforzándonos por complacer al otro y hacerle feliz, renunciando a cosas que nos gustan en favor de los demás. Además, llevar a cabo este tipo de acciones nos conducen al valor de la felicidad y de sentirnos bien con nosotros mismos.
El valor de la familia.
Muchos de nosotros sólo nos acordamos de que tenemos familia en el periodo navideño. Es importante transmitir a los niños que la familia hay que “disfrutarla” a lo largo de todo el año y no sólo en esta época festiva.
En el aula es muy fácil de trabajar, porque de alguna forma también “somos una familia” que tiene que compartir, tener paciencia con el de al lado, explicarle lo que no sabe, ayudarle a levantarse si se ha caído, compartir el almuerzo si al otro se le ha olvidado en casa o dejarle jugar en nuestro grupo de amigos.
El aula es una gran familia formada por personas diferentes que comparten un montón de actividades, risas, tristezas, aprendizajes, éxitos y fracasos y que se apoyan unos a otros.
Evidentemente, las actividades programadas para trabajar los “valores de la Navidad” hay que adaptarlas a cada contexto educativo y a la edad del grupo de niños a los que van encaminadas pero, de una forma u otra, siempre pueden ser trabajadas en el aula.










