
Psicomotricidad con Hunter y Theo
Hoy nos han visitado Hunter-bu y Theo-Doro para practicar circuitos de psicomotricidad al aire libre.
Plantear un circuito de psicomotricidad con nuestros perros educativos ha resultado una experiencia increíblemente divertida y enriquecedora.
Los circuitos no solo estimulan a los niños física y cognitivamente, sino que además les vienen muy bien a nuestros perros, porque potencian su inteligencia y la relación con el alumnado.
Una vez que hemos preparado una serie de obstáculos diferentes, la actividad se ha convertido en un juego, tanto para el guía (el Trotamundo), como para el animal. Observamos cómo el niño con el perro supera cada reto con entusiasmo y confianza, lo que genera una conexión única entre ambos.
Además, nuestros educadores han reforzado, por su parte, órdenes básicas como “sentado”, “quieto” o “ven aquí” de una forma dinámica y entretenida.
Los niños y sus coeducadores, los perros, han disfrutado del movimiento y han superado los retos, y el circuito elaborado les ha ofrecido todo esto en un solo lugar. La actividad es ideal para canalizar ambos su energía y disfrutar mucho.
Con este tipo de circuitos tenemos la oportunidad de trabajar la coordinación, el equilibrio y la concentración del niño con el perro.
En el caso de los perros educativos, el circuito funciona como una herramienta pedagógica excelente.
A través del juego, fortalecemos su rol como animales de intervención con los niños.
Este circuito de psicomotricidad ha resultado una actividad muy divertida, útil y profundamente gratificante.



