
El entrenador
Hoy hemos celebrado el día de una figura que puede llegar a convertirse en una de las más influyentes para una persona, no sólo para los niños, sino también para los adultos: el Día del Entrenador.
Para celebrar mejor este día tan especial hemos pedido a un papá de nuestra escuela que es entrenador de fútbol que nos acompañara un par de horas y ha sido una experiencia fantástica. Muchas gracias por todo el trabajo que has hecho con los niños. Han disfrutado en el patio de una sesión de entrenamiento particular muy productiva.
Los valores de un entrenador.
Los entrenadores tienen muchos valores que transmiten a su equipo de forma afectuosa y ordenada, y lo hacen con firmeza, pero también con flexibilidad. Exigen mucho, pero correctamente, y hablan hábilmente para que le escuchen, pero también escuchan cuando le hablan, una escucha activa con un único objetivo: llevar el equipo a lo más alto, que es “aprender a perder” y disfrutar cuando se gana, porque lo importante es participar en el juego. Transmiten mucha positividad y ayudan a pensar.
El entrenador transmite respeto por sí mismo y por todas las personas a las que dirige, creando un ambiente de colaboración y compañerismo. Debe ser íntegro, honesto, transparente y coherente con lo que exige, y tiene que ser el primero en hacerlo, lo cual crea la confianza necesaria que necesitan los que son entrenados.
Empatizar es clave y, por lo tanto, ser capaz de conectar emocionalmente, adaptando la comunicación a las necesidades individuales de cada persona para conseguir una motivación positiva y un espíritu de superación y compromiso con todos los que le rodean.
Hace uso de la disciplina, tanto en el entrenamiento como en el comportamiento, fomentando el respeto por las reglas y la dedicación al deporte. Mediante el trabajo en equipo promueve la unidad y el apoyo entre los deportistas para guiarlos no sólo en el éxito deportivo sino en todo lo que implica el día a día y que tanto ayuda en la vida de un buen deportista.
El entrenador y el maestro tienen mucho en común: ambos educan para la vida y para triunfar personal y socialmente, siempre de forma ética y respetuosa.





