
Día del Libro
¿Por qué queremos que los niños lean?
Nos encantaría saber que todos los Trotamundos que han pasado por Delphos continúan con un interés apasionado por los libros, algo que fomentamos mucho en la escuela, pero se trata de un trabajo compartido entre dos, familia y escuela, porque la lectura también es muy útil para fortalecer los vínculos familiares.
Compartir momentos de lectura en familia, bien leyendo en voz alta, comentando un libro o en silencio, crea lazos afectivos y fomenta la comunicación entre padres e hijos.
Leer “impacta” profundamente en su desarrollo y su futuro personal y académico porque desarrolla su lenguaje y amplía su vocabulario, ya que tanto la escucha como la lectura expone a los niños a una gran cantidad de palabras nuevas y diferentes estructuras gramaticales, lo que mejora su comprensión del lenguaje y les ayuda a expresarse con mayor claridad y precisión, tanto oralmente como por escrito.
Inicialmente, con la lectura descubren texturas, colores, sonidos e imágenes, desarrollan la motricidad fina, la atención y la sensorialidad, y, un poco más tarde, la imaginación y la creatividad.
Todos esos cuentos tan bonitos, primero muy simples y progresivamente más complicados, ampliarán su conocimiento del mundo y de algo tan importante como es el imaginario colectivo porque, aunque parezca que los cuentos “han cambiado”, los cuentos, en muchas ocasiones, siguen teniendo una base histórica muy importante, al igual que las fábulas, que enseñan lecciones de vida: los valores que tanto hay que trabajar con los niños.
Los cuentos son una fuente de conocimiento que permite desarrollar un pensamiento crítico que es clave para la vida del niño, el adolescente, el joven y el adulto. Si la persona desarrolla ese pensamiento crítico, actuará siempre bajo su criterio personal y con libertad, por lo que resultará más complicado que sea manejado por el “montón” y pensará y cuestionará la información y tomará sus decisiones por sí mismo, fundamentadas en el raciocinio.
Cuando un niño “nos cuenta un cuento” se está enfrentando a la elaboración de un discurso y a un público, lo que le facilitará la realización de futuras exposiciones y la apertura y valentía de enfrentarse a personas, sin vergüenza, con valentía y seguridad personal.
Los libros fomentan la comprensión de otras perspectivas en los niños porque con ellos “su cabeza” se introduce en los personajes, se los imagina, entiende sus motivaciones, empieza a darse cuenta de lo que es el bien y el mal, empieza a fomentar su empatía y solidaridad al ponerse en el lugar del personaje que sufre, se da cuenta del bien y del mal, desarrolla su empatía y la solidaridad al ponerse del lado del personaje que “sufre” y, de esta manera, tiene la oportunidad de entender mejor a otra persona diferente a ellos.
Cuando se concentran en un libro es porque su lectura les genera interés. En ese momento comienza el desarrollo de la habilidad de la concentración y disciplina porque leer, o mirar un cuento, requiere atención y concentración sostenida. Aprender a enfocar la atención, mantener la concentración durante periodos largos y desarrollar una disciplina que es garantía de éxito en el desarrollo académico y en la vida, ya que se aprende la importancia de terminar las tareas, como de acabar un libro que se ha empezado.
Un libro y yo. Es un tiempo para uno mismo, tiempo de disfrute y relajación. Nos volvemos sordos, no queremos que nos interrumpan… El interés y la motivación por acabar eso que se ha empezado puede llegar a ser máxima e incluso “tensionar el cerebro” por la propia emoción que nos genera eso que estamos leyendo.
Como decimos en nuestro país, “Fray Ejemplo es el mejor predicador”, así que ¡a leer todos!



