
Apoyo a la crianza
La Asamblea General de la ONU, en su resolución del 17 de septiembre de 2012, declaró el 1 de junio Día Mundial de las Madres y de los Padres, queriendo así reconocer su labor y honrar su trabajo en todo el mundo.
Por extensión, el Día Mundial de las Madres y los Padres reconoce también que la familia tiene la responsabilidad principal en la alimentación y en la protección de los niños. Para que consigan un pleno y saludable desarrollo de su personalidad, los niños deben crecer en un ambiente familiar y en una atmósfera de felicidad, amor y comprensión.
Los progenitores son los mejores artífices de las experiencias que construyen el cerebro de sus hijos y los dirigen en su desarrollo. Pero precisan de un apoyo familiar, social y laboral importante, ya que la crianza es un trabajo demasiado costoso para hacerlo solos. Por este motivo, padres y resto de cuidadores del niño se convierten en los principales pilares del desarrollo en la primera infancia. Son quienes tienen la capacidad de influir en las experiencias que consolidan el cerebro de sus hijos e hijas y los encaminan hacia un desarrollo positivo.
Acompañar a madres y padres en la tarea más importante
La crianza –compartida, por tanto, por la madre, el padre, los abuelos, los hermanos, otros parientes y, evidentemente y de forma muy importante, la escuela – consiste en la tarea de proporcionar los cuidados necesarios a lo largo de la infancia para que niños y niñas aprendan a vivir en sociedad, establezcan relaciones, estudien, trabajen y prosperen.
En la primera infancia, la crianza por parte de padres, familia y escuela ofrece la oportunidad de sentar las bases para el éxito durante el resto de la vida.


