
¿Agotados? ¡Totalmente agotados!
¿Por qué mi hijo no duerme toda la noche?
El sueño infantil es uno de los temas que más inquietud genera en las familias. Frases como “mi bebé no duerme bien”, “se despierta muchas veces”, o “sólo se duerme en brazos” son muy comunes en los primeros años de vida.
Despertarse por la noche es parte del desarrollo normal del sueño en los niños pequeños. Lo peor de este hecho tan natural es que los padres se agotan.
Vamos a intentar explicar por qué ocurre y qué puedes hacer para llevarlo de la mejor manera posible y poder atender a tu pequeño en esas horas tan complicadas que nos rompen la tranquilidad del ritmo circadiano.
Características del sueño infantil.
El sueño infantil se organiza de forma distinta durante los primeros años de vida porque es un sueño más ligero. Así mismo, se producen despertares nocturnos que no tienen por qué ser consecuencia de un problema y, además, el proceso de autorregulación del sueño es gradual.
Se suele escuchar que a partir de los 6 meses “duermen toda la noche”, pero no, no es cierto, ya que es normal que hasta los 3 años haya despertares.
Las razones por las que se despierta un niño por la noche son muchas y variadas, y todas ellas son naturales y evolutivas. Entre otras, el hambre (en lactantes pequeños), la necesidad de contacto físico o emocional cuando hay un vínculo muy fuerte, las molestias físicas (como pueden ser los gases), la dentición, la temperatura (frío- calor), los terrores nocturnos y los dolores de crecimiento (en niños mayores de 2 años o incluso antes).
Se pueden despertar también por cambios en la rutina diaria, ya que los niños no se adaptan a estos cambios como el adulto, les cuesta mucho más esfuerzo.
Que un niño se despierte por la noche no significa que algo esté mal. Es parte del proceso.
¿Qué podemos hacer para mejorar su sueño y, por tanto, el mío?
Proponemos algunas estrategias que están basadas en evidencias y en el sentido común, lo que significa que se plantean con un enfoque que respeta a todos, al niño y a los padres.
- Una rutina predecible antes de dormir: baño, cuentos, luz tenue, música suave, además de un ambiente adecuado: oscuro, tranquilo y seguro. Que perciban el vínculo afectivo con contacto (abrazos, besos, caricias), la presencia del adulto y la calma de éste frente al niño, lo que le ayuda a sentirse seguro.
- El uso de las pantallas (que debería ser mínimo o inexistente en las casas con niños) debería eliminarse dos horas antes de ir a dormir, debido a la sobreestimulación que ejercen en el cerebro.
- Por último, no forzar el sueño, porque cada niño tiene su ritmo y su necesidad de descanso.
¿Podemos pedir ayuda?
Si estamos agotados atender al niño es muy complicado. La falta de sueño también afecta a la familia por lo que, si en algún momento se experimenta que el cansancio nos supera, pedir ayuda es necesario. Lo primero, utilizar un sistema de alternancia entre los progenitores, algo que damos por hecho que debe suceder, pero también puede resultar un desahogo puntual pedir ayuda a nuestro entorno más cercano, como los abuelos. Los profesionales sanitarios y los especialistas en el desarrollo del niño también pueden ayudarte, y mucho.
Hay métodos en los que se deja al niño llorar, pero creemos que no son positivos, ya que existen otras opciones mejores que no alteran la emocionalidad del niño y no les crea inseguridad.
El sueño infantil es un proceso que evoluciona con el tiempo.
Estar ahí es lo que el niño necesita para fortalecer el vínculo seguro. Necesitareis mucha paciencia, mucha información y mucho afecto.
Paciencia, información y afecto son el mejor camino para construir rutinas de descanso sanas y respetuosas para toda la familia ya que, en líneas generales, deben ser “cualidades o características deseables” en el contexto del cuidado o la crianza.
¡Ánimo, el tiempo pasa volando!




