
Abrir el portón y no cerrarlo
Los niños nos plantean nuevos retos cada día a los que tenemos que nos encargamos de poner los medios necesarios para que progresen en su desarrollo con normalidad.
El cerebro de las personas sigue un proceso de maduración con un ritmo adecuado y debe adquirir y asentar la información que recibe de forma correcta y secuencial, esto es, de forma ordenada.
La investigación sobre los hitos del desarrollo en determinados meses nos informa de que el cerebro del niño está preparado para alcanzar determinados logros en el momento correcto, por lo que es imprescindible que el pequeño se encuentre con los estímulos ambientales adecuados en su entorno para que esa habilidad (hito) se desarrolle y, más importante, lo consiga.
- Si la edad para andar se sitúa entre los 10 y 15 meses, no conseguirlo en este periodo es motivo para estar atentos, pero si ya nos vamos a los 17/18 meses, es un factor de riesgo. Cuando un niño no anda es por que no ha recibido los estímulos necesarios o por que en su desarrollo hay algo que le está impidiendo lograr ese hito con normalidad.
- Si el niño a partir de los 2 años y hasta los 4 está preparado para empezar a hablar y no recibe el estímulo necesario, se podría producir un retraso en el desarrollo del lenguaje. Además, puede haber factores fisiológicos que conviene descartar, por ejemplo, una hipoacusia o sordera no detectada. El descubrimiento de esta limitación a edades tempranas implicará que pueda alcanzarse un desarrollo del lenguaje casi normotípico, porque se le habrá podido realizar una intervención en el momento adecuado, mientras que si no se detecta será difícil enseñarle a hablar, aunque se corrija la sordera.
La importancia de recibir los estímulos adecuados en el momento adecuado
Los niños, se encuentren en el estadio en que se encuentren, deben recibir de forma ordenada los estímulos y, además, deben ser los adecuados. Los teléfonos y las tabletas no son estímulos positivos para los niños, son estímulos de muy mala calidad que generarán problemas a la larga: probable adicción, problemas de visión, problemas en la motricidad fina, dependencia de un objeto, etc.
Abrir el portón ante la aparición de una dificultad en el desarrollo
Si en un momento dado se detecta en un pequeño una dificultad en su desarrollo, en ese momento de abre un “portón”, no puerta, grande que no debemos cerrar ya que su cerebro está inmaduro y en proceso de desarrollo, por lo que si mantenemos el portón abierto hay muchas posibilidades de obtener en ese niño el máximo potencial dentro de sus limitaciones, algo que no se conseguirá si lo que hacemos es cerrar el portón porque no queramos ser conscientes del problema.
Lo que nuestros pequeños necesitan son estímulos acordes con la edad que tienen, adultos que les hablen mucho, los escuchen, les observen, que no les den ayudas innecesarias, que se tiren con ellos a jugar al suelo, que los saquen al aire libre a correr, a saltar, que les corrijan con cariño y paciencia, mucha paciencia.
Cuando haya algo que como madre o padre os llame la atención cuando estáis con otros niños, porque hacer comparaciones a veces es inevitable, no dudéis en consultar a los profesionales y confirmar que lo que hace o lo que no hace es normal o, por el contrario, precisa de una intervención más o menos larga.
Con el portón abierto se puede trabajar e intervenir para que ese pequeño progrese, avance, logre y, de esa manera, podremos ir cerrando ese portón poco a poco hasta dejarlo finalmente cerrado, aunque es posible que haya que dejarlo un poquito abierto.
Con un niño, por muy pequeño que sea, se puede intervenir para mejorar su desarrollo. Si lo consideras necesario, no dudes en ayuda a nuestros profesionales especialistas en Atención Temprana, Psicomotricidad, Psicopedagogía, Logopedia y Psicología.
¡No cierres el portón!


