
Día Internacional del Niño 2024
Los niños representan la continuidad de la especie humana y el motor de la evolución social. Son seres en constante desarrollo, dotados de una inmensa capacidad para aprender, crecer y transformar el mundo que les rodea. Su curiosidad innata los impulsa a explorar, cuestionar y descubrir, convirtiéndolos en los principales agentes de innovación y cambio.
La infancia es una etapa fundamental en la formación de la personalidad y los valores de un individuo. Son esponjas que absorben todo lo que viven, desde las experiencias más simples hasta las más complejas y, por tanto, es de suma importancia ofrecerles un entorno seguro, estimulante y centrado en alcanzar autonomía, responsabilidad, un buen autoconcepto y aceptación de sí mismos y donde puedan desarrollar todo su potencial, siendo conscientes de que hay límites que no se deben sobrepasar.
Al celebrar el Día Internacional del Niño, reconocemos el papel crucial que desempeñan estos pequeños seres en la construcción de un futuro mejor. Por tanto, es imprescindible invertir en su educación como herramienta para hacerlos fuertes, críticos, empáticos, solidarios y prepararlos para enfrentar los desafíos de la vida misma y que puedan dar respuesta a los problemas, aportando soluciones, y para eso tenemos que permitir que crezcan en un entorno creativo, aunque su creatividad, en ocasiones, “incomode” nuestro día a día.
Es muy importante permitirles que crezcan como niños, no como ordenadores andantes que sólo miran pantallas, aunque esto último resulte más fácil.
Lo difícil es dejar que jueguen continuamente, que se rían, que hagan trastadas y rompan, que exploren, que pinten la casa, que se muevan, que se escondan, que hablen con un amigo que no vemos y NO que se queden sentados o de rodillas o tumbados viendo y escuchando temas que no les competen aunque “sean para niños”.
Jugar con lo que tenemos es la mejor forma de ayudarles a crecer en recursos, creatividad y conseguir que los lleve a tener estrategias para divertirse. “Se aburre”, eso es magnífico. ¡Permítele que se aburra, no sufras por ello!
No sigas comprando trastos…, los adultos somos seres “peligrosos” para un adecuado desarrollo de la infancia más natural. Es un derecho del niño poder ser niño. Pero, por si esto fuera poco, además:
Donde hay niños hay vida, alegría, curiosidad, imaginación, esperanza, amor incondicional, risas espontáneas, abrazos, un futuro por el que luchar.
Dónde hay niños hay una responsabilidad de cuidar, proteger y educar. Oportunidades para crecer, aprender y evolucionar juntos. Son nuestro espejo, para los aciertos y los errores.
Dónde hay niños nunca hay tranquilidad, no se para, se sufre y, emocionalmente, nos desbordan, pero ¡que no nos los toquen! Son nuestros y para siempre.
¡Seguimos trabajando y pensando por y para ellos!



