
Grupos de juego
Los grupos de juego, bien con otros niños o incluso con sus progenitores, tienen un altísimo potencial en el desarrollo de los niños.
Es una herramienta natural para unir y socializar, además de fomentar una relación sólida, de confianza y de seguridad en uno mismo y hacia los demás.
Quizá alguno se pregunte: “Si mi hijo ya juega con otros niños, ¿cómo le puede mejorar trabajar en un grupo de juego?”.
Cuál es la diferencia entre jugar y juego.
- El juego supone un concepto estructurado que lleva y crea orden, y es este aparente pequeño detalle, aunque tan importante, el que nos decanta por el juego y no por jugar, ya que este verbo lo que implica es la actividad espontánea y sin estructura alguna.
- Jugar se inicia y se finaliza de forma voluntaria. Sin embargo, el juego se inicia con unas características de orden, tiene objetivos educativos, y también no educativos, y una organización, por lo que se encuentra perfectamente planificado.
- Jugar lo decide la propia persona, pero el juego lo planifica un experto y lo dirige o no lo dirige en función del objetivo que se quiera conseguir.
Grupos de juego con los padres.
Un grupo de juego puede hacerse por interés de los padres. Quieren aprender cómo llevar a cabo una estimulación ordenada con su hijo y, además, disfrutar de una relación de tú a tú sin interrupciones externas que les hagan perder el objetivo principal: atender, estimular y observar las posibles necesidades que puede tener ese niño o las demandas que plantea.
Los grupos de juego se diseñan no sólo para que aprendan los niños, sino también para que los padres aprendan a jugar con ellos, dirigiéndoles hacia dónde quieren ir y lo que quieren que el niño logre.
Grupos de juego con otros niños.
Otro tipo de grupo de juego es el que se forma con niños y una persona especializada que dirige esa actividad. Como ya hemos comentado bastantes veces, el juego para los niños es un trabajo porque les exige pensar, coordinar, rectificar y, por supuesto, aprender y disfrutar aprendiendo.
En los grupos de juego, sean de una forma u otra, es importante el ambiente que se crea alrededor. Como decía María Montessori, el ambiente debe estar preparado para los niños y para los padres, un espacio rico en recursos que se ofrecen de forma ordenada y muy pautada. Las indicaciones se dan con un tono de voz bajito, ya que es lo que piden los niños: “Háblame, pero háblame bajito”.
Ese espacio y ese tiempo permite salir completamente de la rutina diaria, de los problemas, del estrés emocional y pasa tan rápido que nos hace estar pendientes de la siguiente sesión.
Los grupos de juego permiten desarrollar y mejorar en el adulto la creatividad, la implicación, la empatía, la paciencia (tan importante cuando se tienen hijos) y, por otra parte, el niño siente atendidas sus demandas. Resulta ser un tiempo maravilloso para compartir en exclusiva con uno o los dos progenitores y con otros iguales.
El lenguaje de los niños inicialmente se manifiesta con la mirada, el llanto y la manipulación y, por supuesto, a través y por medio de su propio juego, el cual nos informa claramente del nivel de desarrollo del niño y de dónde y cómo hay que intervenir en caso necesario, porque se establece una conexión directa.
Beneficios de los grupos de juego.
Los grupos de juego son una herramienta muy importante para la inclusión en la sociedad, el desarrollo de las habilidades sociales de forma adecuada y el respeto al otro (aprender a guardar turnos). Así mismo, para trabajar la atención, la motricidad gruesa y fina, el desarrollo óculo manual, las emociones y, por supuesto, la expresión corporal y el desarrollo comprensivo y expresivo del lenguaje verbal.
Esta actividad se realiza siempre en grupos reducidos y con unos tiempos adecuados según la edad con la que se trabaja.
Es decisivo que el profesional que dirige la actividad genere confianza y seguridad en ese entorno y que, en función del estímulo que quiera conseguir, adapte las actividades de juego.
¿Os apuntáis a realizar esta actividad tan interesante?


