
Abuelo, abuela… llenáis mi árbol de flores
Hoy cerramos la ronda de visitas de los abuelos de nuestros “trotamundos” con el grupo de los nacidos en 2023, los mayores de la escuela.
Al ser los más grandes, hemos podido ver cómo asumían su papel de anfitriones con mucha más seguridad que en días anteriores. Estaban felices y muy ilusionados: desde primera hora de la mañana nos contaban, emocionados, que sus abuelos venían a verles.
Para esta ocasión, sus profesores prepararon una actividad muy especial: un árbol sin hojas ni flores que, poco a poco, fue cobrando vida gracias a los niños y a sus abuelos. Juntos lo “vistieron”, llenándolo de color, simbolizando ese vínculo tan especial que comparten.
Y es que los nietos son como brotes en primavera: llenos de energía, curiosidad, movimiento y vida nueva. Una energía que contagian a sus abuelos, aunque a veces les pidan más de lo que su fuerza permite. Pero ahí aparece lo más valioso: donde falta energía, sobra cariño, paciencia y sabiduría.
Los abuelos miman, eso lo sabemos, pero aportan mucho más de lo que parece. Para los niños son refugio, afecto, comprensión y aceptación. Y, en ocasiones, también ese pequeño respiro de las normas del día a día… que tanto disfrutan.
Con esta última visita cerramos una semana muy especial en la escuela. Gracias, abuelos, por vuestra entrega y vuestro cariño. Sois fundamentales, no solo para vuestros nietos, también para nosotros.
Y ahora… seguimos adelante: ¡ya estamos preparando la visita de las mamás, que comenzará con la llegada de mayo!







