
¡Repasamos lo aprendido!
Esta semana hemos dedicado nuestro tiempo a repasar y revivir todo lo aprendido desde el 1 de octubre, recordando las experiencias que han acompañado a nuestros pequeños trotamundos durante estas semanas.
El eje central de nuestro trabajo ha sido ayudarles a conectar con el otoño, con la naturaleza y con los valores del respeto, la amistad y la convivencia, siempre a través de los sentidos y de historias llenas de magia que han disfrutado muchísimo.
El otoño: una estación para los sentidos
El otoño es una estación profundamente sensorial, que invita a explorar, tocar, oler y escuchar el entorno. Hemos abierto ojos, orejas y manos para descubrir sus colores, sonidos y texturas, y aunque aún nos queda una semana más dedicada a esta maravillosa estación, ya hemos vivido momentos llenos de aprendizaje y emoción.
Durante estos días, hemos tocado el otoño: han sentido el crujir de las hojas secas, la piel fina de las castañas, el racimo de uvas que requiere fuerza para desprenderse, la rugosidad de las piñas y nueces, y hasta las manos pegajosas que dejan las frutas dulces… ¡para después lavarlas, claro!
También lo hemos olido. Hemos presentado especias y aceites esenciales con aromas cálidos y terrosos, típicos del otoño: canela, clavo, nuez moscada, jengibre, cardamomo, y esencias de pino, cedro y ciprés. Los cítricos secos y frescos —como la naranja y el limón— también han estado presentes en el aula.
Y cómo no, hemos creado nuestras “cajas sensoriales” con auténticos tesoros recogidos en el parque y el campo: bellotas, palitos, castañas, hojas de olivo… materiales naturales que invitan a explorar libremente, sin prisas ni interrupciones.
A través de estas pequeñas acciones, seguimos transmitiendo la importancia de cuidar la naturaleza y de ser conscientes del entorno que nos rodea.
Escuchamos la naturaleza
El Sermón de los Pájaros nos ha permitido trabajar el sentido del oído. Además de los sonidos habituales, hemos disfrutado de los trinos de diferentes aves: canarios, pardillos, jilgueros, ruiseñores, gorriones, alondras… Los niños han observado sus imágenes, aprendido sus nombres y, finalmente, los han pegado en un gran árbol, entendiendo que los pájaros viven entre sus ramas.
Hemos descubierto que sus cantos nos transmiten alegría, paz y serenidad, y que para escucharlos bien debemos estar en silencio… “shhhhh”, aprendiendo así el valor de la calma y la atención plena. También nos hemos divertido imitando sus sonidos: “pío-pío”, “pipipí”, “piripipíííí”…
Historias que enseñan
En nuestro repaso, volvimos a escuchar la leyenda de “El Lobo de Gubbio”, una historia preciosa que nos recuerda que la calma, la comprensión y el cariño pueden transformar el miedo y el enfado en amistad y paz. Una vez más, saludamos y jugamos con nuestro cuento “Francisco y el lobo” y hemos aprendido que la amistad y el pacto de paz son más fuertes que el miedo o la pelea.
En resumen…
Estas semanas hemos llenado las manos de texturas otoñales, los oídos de cantos de pájaros, y el corazón de la gran lección de San Francisco: el respeto y la bondad pueden transformar el mundo.
Cada pequeña experiencia, cada gesto y cada historia contribuye al crecimiento global y armónico de nuestros pequeños trotamundos.
¡Seguimos aprendiendo, explorando y disfrutando del otoño juntos!





