
Explorando el otoño con los cinco sentidos
Uno de nuestros principales objetivos es fomentar actividades de exploración sensorial, ya que éstas son esenciales en la etapa de 0 a 3 años.
El otoño no es solo un cambio de estación: en Delphos lo transformamos en un aula al aire libre llena de nuevos colores, texturas y sonidos. En esta etapa, el aprendizaje surge a través de la experimentación y la integración sensorial, por eso invitamos a los niños a tocar, oler y escuchar los elementos del entorno otoñal. Esta vivencia es clave para su desarrollo motriz y cognitivo.
Explorando el otoño con los cinco sentidos
El tacto, el sentido más desarrollado en los bebés, es una fuente inagotable de descubrimientos. Por eso, seguimos trabajando con nuestro “cesto de tesoros de otoño”, repleto de elementos naturales que renovamos cada semana: hojas secas, piñas, bellotas o trozos de corteza.
Durante un paseo, podéis crear vuestro propio cesto para casa. Basta con colocarlo cerca del niño y dejar que explore libremente: que toque, meta y saque objetos, incluso que los lleve a la boca. Eso sí, la supervisión es siempre obligatoria.
Tips sensoriales
Aprovechad para verbalizar las sensaciones que experimentáis junto a ellos:
- “¡Qué rugoso es el tronco!”
- “¡Esta hoja está suave!”
- “¡Qué fría está la piedra!”
- “¡Esa hoja está seca, se rompió!”
De esta manera, no solo estimuláis sus sentidos, sino también su lenguaje y su atención.
La vista en otoño: una explosión de color
El paisaje otoñal nos regala una paleta inmensa de tonos cálidos: amarillos, rojos, naranjas y marrones. Buscad y señalad todo lo que os recuerde a esta estación. Decidle, por ejemplo: “Mira, esa hoja es tan roja como una manzana”, y luego mostradle la manzana para que la relacione, juegue y explore ambas.
Estimulación motriz y cognitiva
Durante los paseos trabajamos distintas áreas:
- Psicomotricidad gruesa: recoger hojas, caminar, agacharse, transportar la bolsa.
- Motricidad fina: coger hojas, meterlas o sacarlas de la bolsa.
Al llegar a casa, podéis continuar: poned cinta adhesiva detrás de las hojas y dejad que las peguen en la ventana. ¡El otoño llegará a su habitación! Cuando el sol atraviese las hojas, señalad ese efecto de luz, una experiencia visual muy estimulante.
El oído también se entrena
Los sonidos del otoño son más sutiles que los del verano: el susurro del viento, el goteo de la lluvia, el crujido de las hojas al pisarlas. Escuchadlos juntos y comentadlos.
Tip auditivo: colocad hojas secas en una bolsa transparente y jugad a “aplastar las hojas”. Los niños que caminan disfrutarán del sonido “crashhh” al pisarlas; los más pequeños podrán manipular la bolsa con las manos y explorar ese ruido tan curioso que invita a descubrir.
Olores y sabores del otoño
El olfato y el gusto también se despiertan en esta época. Desde el nacimiento, los bebés reconocen a su madre por el olor, así que estimular este sentido es fundamental.
Podemos ofrecerles experiencias naturales: oler la tierra mojada, las setas o incluso una trufa, con su aroma tan característico.
Y en cuanto al gusto, nada mejor que los alimentos de temporada: calabaza asada, boniato hervido o asado, manzana cocida o rallada. Siempre en trozos que puedan coger con sus manos y llevarse a la boca para experimentar por sí mismos.
Ofrecer a los niños una experiencia sensorial rica no requiere juguetes sofisticados, sino tiempo, presencia y curiosidad compartida.
Este otoño, conecta con tu pequeño a través de los sentidos y descubre con él la magia de explorar.





