
Un regalo para mi mamá
En una pequeña escuela infantil de Madrid rodeada de edificios había muchos pequeños trotamundos cariñosos, alegres, ruidosos y muy requetebonitos a los que les encantaba pasar tiempo con su mamá.
Se acercaba el Día de las Madres, así que, la escuela, que siempre piensa que el mejor regalo es pasar tiempo con los hijos, prepara a las mamás un tiempo dentro de la escuela para compartir con sus pequeños trotamundos.
Todo el equipo educativo pensó: “Este año, ¿qué les vamos a regalar?”. Buscaban algo que fuera único y significativo, algo con lo que los niños pudieran demostrar a sus mamás lo bien que se lo pueden pasar juntos con una pizca de creatividad.
“¡Una actividad conjunta con pintura fluorescente para pintar a oscuras unas camisetas, una para el peque y otra para la mamá! El niño pinta a mamá y mamá al peque. ¡Planazo!”
“Así, un día de estos primaverales en los que ya hace calor, seguro que la madre con su hijo o con su hija pasearán, ya sea por un bosque o por las aceras de Madrid, con esas camisetas hechas con tanto cariño en una actividad tan divertida. ¡Qué más da el lugar, lo importante es estar juntos!”.
¡Los niños quieren tiempo, sin más!
Pasar el máximo tiempo con los niños es lo que hay que hacer, dejemos de hablar de tiempo de calidad y vamos a empezar a pasar con ellos todo el tiempo que podamos, porque el tiempo que compartimos con nuestros pequeños, sea el que sea, es siempre de calidad, y quien diga lo contrario se equivoca.
Y no hay cuento sin moraleja: Los regalos más valiosos no son los que se compran con dinero, sino los que se hacen con todo el cariño, dedicación y diversión.
¡Gracias por vuestra asistencia y por todo el cariño que nos habéis demostrado estos días!









