
¿Cómo fomentar la autonomía en casa?
Autonomía. Libertad, inteligencia y voluntad. Ser capaz de decidir para el proyecto personal de vida.
La cabecera de este artículo quizá haya podido llevar a pensar: ¿Será un artículo filosófico? ¿Qué tiene que ver fomentar la autonomía en casa con la libertad, la inteligencia y la voluntad? Vamos a intentar explicarlo.
La libertad es un principio educativo fundamental que incorpora un aspecto tan característico como el de la autonomía: el ser persona propiamente dicho.
La autonomía, ser una persona autónoma, es absolutamente necesaria para tener ese motor propio que nos permite funcionar por nosotros mismos, ese motor que nos permite decidir y gobernar nuestra propia vida y, de esa manera, coger las riendas de nuestra libertad, de la vida que será nuestra historia, una historia que comienza en la familia, el lugar que siempre llamaremos “mi casa”.
La biografía de cada persona comienza en el lugar donde nace y ese lugar es el que, en condiciones normales, se denomina familia nuclear. En este núcleo familiar el niño dependiente va creciendo y comenzando a buscar su propia autonomía con la ayuda del adulto, el cual tiene que prestarle la ayuda necesaria para que sea consciente de esta realidad.
La persona es un ser racional y dependiente. Independencia es distinto de autonomía.
Facilitar el proceso de autonomía de los más pequeños tiene una enorme relevancia porque les ayudará a ser ellos, personas seguras de sí mismas que desarrollarán las habilidades y capacidades conforme a su proceso evolutivo normal y harán frente a las necesidades futuras de forma más natural.
Lo propio del ser humano es la autonomía, no la independencia, porque el ser humano necesita de los demás para crecer y desarrollarse y porque todos formamos parte de la comunidad humana, de la tribu. Somos seres sociales.
Volvemos a recordar un proverbio africano que tenemos siempre muy presente: “El niño que no sea abrazado por su tribu, cuando sea adulto quemará la aldea para poder sentir su calor”. Es decir, al formar parte de una comunidad, el niño tendrá una directriz en su vida que prevalecerá formada por las virtudes, valores y principios fundamentales que ha asentado desde la más tierna infancia porque se le han inculcado, lo que en principio permanecerá toda su vida.
Otro proverbio africano dice que “Para educar bien hace falta toda la tribu”, afirmación que debe ser matizada: para ser educado bien, un niño necesita tener a su alrededor una buena tribu (los modelos adecuados), no a toda la tribu.
La familia, desde el momento que nace el niño, y el estilo y tendencia educativa que marquen con ese recién nacido, será clave para su desarrollo como persona en su libertad como ser racional y en la inteligencia, que viene junto con la voluntad y la capacidad de decisión, de elección, de generación proyectos y de proyección de la acción.
La libertad está siempre fundamentada en la educación. Educamos a personas que por naturaleza son libres y educamos en y para su libertad (recordamos que la libertad lleva implícita la autonomía).
La libertad debe ser bien entendida. No se debe entender como justificación para liberarse de obstáculos en el presente y en el futuro. Estamos hablando de la libertad operante, la libertad para la realización, libertad para ser feliz, esto es, el verdadero concepto de libertad.
La libertad no es hacer lo que me dé la gana, en el momento que me dé la gana y de la forma que me dé la gana. Ese mal entendido concepto de libertad es lo que se conoce como libertinaje.
La libertad es ser capaz de hacer lo que en ese momento toca y ser capaz de renunciar y decir que no a lo que me apetece porque la persona que no es capaz de renunciar cuando debe a sus caprichos se convierte en esclavo de su apetencia.
Y educando en esa libertad ¿cómo se puede fomentar la autonomía en casa?
Una de las características de los niños es que son heterónomos: necesitan la ayuda del adulto para realizar sus tareas, así que permitiremos que hagan todo aquello de lo que son capaces por sí mismos, independientemente de la edad que tengan, y no adelantaremos ayudas innecesarias porque esto no sólo limita al niño sino que también se les transmite una idea de ellos mismos que no es la correcta ya que subestima su valía como persona, algo que será utilizado antes o después en nuestra contra.
Un pequeño tiene libertad de movimiento (autonomía) desde el momento en que comienza a gatear y, a partir de ese momento, se iniciará en la marcha y la exploración. Es decir, el nivel de autonomía aumenta con el propio desarrollo del niño.
La autonomía es un concepto que va implícito y se desarrolla naturalmente en el proceso de educar en libertad
- Educar en libertad implica aceptar que las personas tienen que aprender a hacer sus cosas y también a equivocarse, saber que tenemos limitaciones, dar el tiempo necesario para que la tarea salga adelante y respetar la forma de actuar de cada uno, que no tiene que ser igual que la nuestra.
- Educar en libertad implica que la persona crezca en un contexto de creatividad, de solución de problemas, en decidir qué le gusta y cómo le gusta ser. En definitiva, en la capacidad de orientar su vida en el futuro próximo.
- Educar en libertad es no convertir el error de una persona en concreto en la fuente de la normativa para todos. Así mismo, permitir que la persona elija en función de sus preferencias y gustos tiene que basarse en reflexiones y no en imperativos.
- Educar en libertad atiende al corazón, a la sentimentalidad humana, a la capacidad de amar, de respetar, de ayudar, de hacer feliz a los demás y a mí mismo.
- Educar en libertad es invitar, sugerir, animar, reforzar, aceptar, reflexionar y aconsejar y dar nuestra opinión siempre que nos la pidan.
- Educar en libertad es restringir, en aras del amor, todo aquello que pueda limitar y hacer daño moral a la persona, es entender el compromiso personal hacia los demás, hacia un proyecto encaminado a la felicidad.
- Educar en libertad es ayudar a comprender que todo acto tiene una consecuencia buena o mala, y en el caso de la segunda, ser capaz de disculparse, pedir perdón o decir lo siento y tomar la decisión de dar el paso para solucionar el problema.
- Educar en libertad es que la persona aprenda a controlar sus impulsos, sus caprichos y sus deseos y someterlos a la razón. No podemos decir continuamente sí a lo que queremos, hay que aprender a perder y renunciar en bastantes ocasiones. De esta forma, también aprenderemos a gestionar la frustración cuando surja.
- Educar en libertad es ejercer una disciplina amable: corregir, hacer pensar y poner límites.
- Educar en libertad enseña a participar, a escuchar, a debatir.
- Educar en libertad conlleva la adquisición natural y progresiva de la autonomía de la persona porque todo crecimiento personal conlleva querer ser más.
La auténtica educación en libertad atenderá exclusivamente a la inteligencia y fortalecerá, a su vez, la voluntad de la persona para ser capaz de hacer frente a las dificultades que se plantean y buscar soluciones para resolverlas.
Si la voluntad de una persona es fuerte, también lo será su autonomía y será capaz de sacar adelante lo que se proponga y de pedir las ayudas necesarias para resolver por sí misma un problema.
La libertad se adquiere, como todo, de forma progresiva. Lo padres deben tener siempre presente: mis hijos son personas libres y, por tanto, tienen capacidad de decisión, aunque sean muy pequeños.
La autonomía personal potencia la capacidad de ser libre. En la libertad de la persona y en la capacidad de autonomía también nos encontramos con la capacidad de decisión, con resultados buenos o malos. Tomar uno sus propias decisiones llevará a la persona a su autodominio, al sentido de la disciplina, a realizar un trabajo autónomo con las ayudas necesarias pero con responsabilidad personal. La persona, por tanto, reflexionará, rectificará si procede, tomará iniciativas, será creativa y participará de la alegría que conlleva el compromiso de hacer las cosas por sí mismo.
Algunos ejemplos del proceso de adquisición de la autonomía son los siguientes:
- Desplazamientos y mayor control sobre su cuerpo.
- Elección de juguetes para manipular, abrir, cerrar, meter, sacar…
- La imitación del adulto.
- Realización de acciones motoras más complejas.
- Adquisición de los ritmos y rutinas del día a día.
- Inicio en la comunicación no verbal y sonidos guturales, vocálicos o consonánticos hasta que aparece la primera palabra y. a partir de ahí. el proceso de desarrollo del lenguaje. que será uno de los hitos en el desarrollo personal.
- Acciones de vestirse y desvestirse, higiene personal, limpieza y orden.
- Iniciarse en el control de esfínter.
- Ir poco a poco abandonando los brazos, querer ser y estar libre para moverse.
- Iniciar las relaciones sociales de juego en paralelo para continuar con el juego simbólico y, más tarde, establecer relaciones de amistad.
La importancia de la escuela en la adquisición de la autonomía.
Todas estas acciones se realizan en casa, pero en muchos casos, y de forma más intensa, también en la escuela, por lo que los niños escolarizados suelen adquirir la capacidad de ser autónomos de forma más rápida que los niños que no lo están.
Familia y escuela son el equipo perfecto para que los niños crezcan y desarrollen las potencialidades, virtudes, valores y habilidades más importantes de las personas porque se realiza un trabajo conjunto y coherente con las necesidades de cada persona.
En casa puede costar más esfuerzo enfrentarse a los logros de los pequeños, pero se consigue más fácilmente con paciencia y una sonrisa y, por supuesto, con unas conductas positivas hacia sus esfuerzos, aunque al principio no lo consigan. El camino es:
- Permitirles la libertad de pedirnos ayuda es también tomar una decisión por sí mismos que les ayuda a confiar en ellos mismos y crecer en madurez personal, autoestima y seguridad.
- Escucharlos siempre y valorar el esfuerzo que están realizando, animando ante el error o la equivocación para que en vuelvan a hacerlo, si no de manera inmediata, un poco más tarde, no pasa nada.
- No aplaudir todas las formas de actuar, porque en muchas ocasiones las limitaciones tienen carácter de aprendizaje obligatorio para la vida.
- Respetar su ritmo, que es infinitamente más lento que el tuyo.
Resumiendo, educa en libertad y conseguirás hijos autónomos y responsables y no hagas por ellos todo lo que puedan hacer por sí mismos.




