
El columpio, una herramienta extraordinaria
El columpio es un juego muy atractivo para la mayoría de los niños. Su existencia perdura generación tras generación, ¡por algo será! Además de sus beneficios lúdicos, son muchas las ventajas que tiene para el desarrollo de los niños.
Ya desde el nacimiento, el balanceo se convierte en un movimiento ideal para mecer y dormir a los bebés, pero, lejos de esta utilidad, el balanceo ayuda a un buen desarrollo del sistema vestibular, que es el que mantiene el estado de alerta en la persona. Y mantener el estado de alerta en el día a día es crucial para llevar a cabo las actividades cotidianas.
Uso del columpio: trabajo del sistema vestibular.
El sistema vestibular nos permite ubicar nuestro cuerpo en el espacio y llevar a cabo los desplazamientos, es como un centro de control de los movimientos y el equilibrio. Además, es uno de los principales sentidos que favorece la regulación, permitiendo que los niños se desenvuelvan de manera óptima en su rutina diaria.
Cuando un niño se empieza a dar cuenta de su entorno, toda la información que le rodea es fundamental para empezar a comprender el mundo. Pero muchas veces la información que llegan a recibir los sentidos es enorme, lo que puede resultar perjudicial y ser la causa de que no respondan adecuadamente. Los movimientos que los niños practican en el contexto de un parque (balanceos y giros, movimientos rotativos, el equilibrio…) estimulan las diferentes partes del cerebro infantil, favoreciendo las conexiones cerebrales. Estas conexiones son importantes para la adquisición de competencias tales como la conciencia espacial, el ritmo, el equilibrio o el control muscular.
No es de extrañar, por tanto, que en terapia se utilicen tantas veces los columpios para estimular a los niños con disfunciones vestibulares. Ahora bien, antes de usar el columpio es esencial evaluar el desarrollo sensorial de cada niño, porque algunos pueden tener dificultades en el procesamiento sensorial a nivel vestibular, lo que podría limitar su eficacia como herramienta de regulación.
Los columpios y el desarrollo físico
La diversión que aportan los columpios hacen que el niño salga de la tendencia actual a llevar una vida sedentaria, incrementada en muchas ocasiones por las nuevas tecnologías. Los columpios favorecen el desarrollo muscular, la coordinación de las diferentes partes del cuerpo, la flexibilidad y el equilibrio… y todo esto, desde la más tierna infancia.
Los beneficios del columpio en el desarrollo social.
Cuando compartimos un columpio en el parque, esperar nuestro turno y pedir a los amigos que nos empujen crean unas habilidades sociales y de comunicación estupendas. Y aunque en un principio los padres tengan que animarles, enseguida empiezan a hacerlo espontáneamente.
También, cuando los padres mecen el columpio de su hijo, el clima relajado que se crea es ideal para comunicarse con ellos y explicarles muchas de cosas que de otra manera no podríamos por la continua actividad que tienen.
El vaivén controlado sincroniza las neuronas y permiten la relajación. El equilibrio que se logra con el movimiento en un columpio tiene un efecto tranquilizador, ideal, sobre todo, para acabar un día lleno de actividad.
En resumen, el columpio es a la vez divertido y beneficioso. Y ahora que sabemos algo más sobre lo que aporta montar en columpio, ¿te animas a probarlo tú también?





