El llanto de los niños

3 de agosto de 2017

Una de las mayores preocupaciones para los padres es que “el niño llora” por lo que vamos a hacer un recorrido del proceso y evolución del llanto desde el mismo momento de nacer y los diferentes momentos evolutivos del desarrollo normal.

Es el llanto la forma más incipiente de comunicación de la persona con su entorno por lo que la forma de comunicarse los niños con sus allegados es llorando y es de esa manera cómo nos cuentan qué les ocurre, qué les duele, qué necesitan…

Los niños tienen que llorar y si no lloran o no dejamos que lloren se les perjudica porque les estamos anulando su forma de comunicación natural.

Cuando un niño llora no hay que asustarse ni ponerse nervioso, simplemente hay que escucharle y atenderle.

Somos los padres y los educadores a quien nos corresponde interpretar ese llanto y conseguir descifrar el significado de cada tipo de llanto y esto, sólo se logra a través de la observación y poniendo mucha atención y oído en ese sonido tan peculiar.

Cuando nace un niño, de las primerísimas informaciones que deberían recibir los padres es que el niño llora y que llora a lo largo del día y que a veces llorará mucho tiempo seguido y que esto requiere mucha paciencia…, virtud de padre y madre.

El que llore un niño no significa que esté enfermo ni que sea un caprichoso ni tampoco que sea una criatura “insoportable”.

El niño viene al mundo llorando (primer vagido) que le permite expandir el pulmón y empezar a respirar independiente de su madre y acostumbrémonos que esa será su forma de comunicación durante muchos, muchos meses.

Las madres de una forma casi inmediata empiezan a reconocer el llanto de su bebé y lo que reclama a través de ese llanto unas veces más intenso y fuerte y otras más débil independientemente de que se encuentren o no al lado e incluso lo reconocen a distancia.

Y… ¿Qué hay que hacer cuando un niño llora?.

Cuando un niño llora está haciéndonos saber que está ahí y que algo le pasa por lo que nuestro consejo es acudir, hablarle, cogerle si no responde a esas palabras cariñosas y afables y tranquilizarle o atender esa demanda asistencial que necesita: cambio de postura, ponerle limpio, darle de comer, … sentirse querido.

La atención debe ser indistintamente del padre o de la madre y aunque el niño responderá mejor a la atención de esa persona que le ha llevado en su vientre durante 9 meses, que le ha acunado, acariciado y hablado bis a bis durante mucho tiempo pero ese vínculo afectivo también lo debe crear y afianzarcon la figura paterna que es fundamental para un adecuado desarrollo del niño.

El padre por tanto debe asumir precozmente su carácter protector hacia el niño dándole siempre muestras de protección y afecto.

Los niños desde el primer momento van a ser capaces de captar el sentido de las palabras y será el tono de voz de la madre o del padre los mejores calmantes para el llanto y poco a poco irán entendiendo el tono con el que se les habla y más adelante empezarán a comprender el lenguaje en el que les hablamos.

El llanto cambia desde la llegada al mundo

El llanto del recién nacido nos indica hambre o incomodidad bien con la ropa o con la cama pero también el llanto puede definir algún tipo de alteración y es normal que la primera noche en casa sea bastante incómoda porque niño y padres tienen que adaptarse a una situación nueva por lo que hay que procurar no agobiarse ni ponerse nerviosos.

Los meses siguientes son más llevaderos pero es verdad que hay niños que son muy llorones y no por ello es mejor ni peor.

Los motivos del llanto suelen ser por hambre, por sueño, por incomodidad física, por soledad y por dolor. En el momento que el adulto atiende la necesidad que tiene el bebé el llanto suele calmarse o no…

Motivo de llanto son los cambios de temperatura que sufren cuando se les cambia el pañal o reciben su baño diario ya que son una causa que incomoda al bebé.

Las aerofagias son muy frecuentes en los primeros meses de vida ya que el sistema gastrointestinal del niño se está adaptando al funcionamiento normal y a unos les cuesta más que a otros y el motivo fundamental es la deglución de aire que suelen eliminar con un eructo que va o no acompañado de una bocanada de leche.

Hay que saber que también degluten aire cuando lloran por otros motivos y ese aire acumulado duele y a veces mucho.

Son motivo de llanto también los procesos catarrales en los que el niño no respira con fluidez e incluso el moco puede estar haciendo presión en los oídos y por lo tanto esto les genera dolor.

Los conocidos cólicos del lactante se atribuyen más a los niños alimentados con leche artificial se achaca a una intolerancia o alergia transitoria a la proteína de vaca pero también puede ocurrir a niños con lactancia materna y se conoce también cómo el cólico de los tres meses.

El cólico suele durar unos minutos y los niños encogen las piernas y su tez se pone muy roja (rubicundez facial). Durante ese tiempo el niño es inconsolable.

En los lactantes a partir de los 6 meses el llanto es una sintomatología en ocasiones de más impaciencia y comienzan a llorar por insignificancias pero es momento de empezar a aparecer la dentición y los padres suelen achacar casi todos los llantos al dolor de encías pero esto no debe ser así. Se deben descartar siempre otros posibles malestares.

Cumplir el primer año de vida lleva a llorar además por otros dos motivos hasta ahora desconocidos para los padres: terrores nocturnos y el miedo a la oscuridad. Ambos provocan verdaderas crisis de llantos por la noche y es porque somos diurnos y en la oscuridad el niño pierde la referencia visual de la realidad que le rodea. Cuando acude el adulto el niño se encuentra con su referencia y vuelve a dormirse.

Un poco más adelante (aproximadamente a partir de los 18 meses) el niño se encuentra con otro motivo para llorar: Las rabietas.

¿Qué son las rabietas?: Se puede decir que son el inicio de la formación de la personalidad en el niño y que forman parte del desarrollo normal cuando se comienza a ser de alguna manera más independiente.

Suelen coincidir con la primera fase negativista de la persona, el comienzo de los noes y el por   qué no a cualquier requerimiento del adulto por lo que son fase ineluctable en el crecimiento del niño tanto físico como afectivo.

Las rabietas pueden llegar a producir ansiedad en los padres, sentimiento de culpabilidad e incluso agresividad hacia el niño.

No se debe perder de vista que en uno de estos momentos en los que el niño entra en un acceso de cólera o de llanto violento puede iniciarse un espasmo respiratorio o espasmo del sollozo.

El espasmo del sollozo es una situación realmente incómoda para los padres, es lo que vulgarmente se conoce como niño privado o niño encanado.

El niño deja de llorar en plena espiración y rápidamente aparece un color azulado en los labios y en la cara y en ocasiones el espasmo les lleva hasta la pérdida de conocimiento e incluso  presentar convulsiones por la falta de oxígeno en el cerebro.

Se presentan más en niños nerviosos y que reaccionan exageradamente ante estímulos que en otros provocarían cierto descontento y suele desaparecer cuando desaparecen las crisis violentas del llanto 6/7 años.

Suele ocurrir que el niño se da cuenta que con estas crisis consigue que todos le presten mucha atención y lo acaban utilizando como arma poderosa de continua llamada de atención pero es muy importante estar tranquilos porque estas crisis no son para nada dañinas ni siquiera aquellas que el niño llega a la convulsión por lo que hay que actuar con la máxima tranquilidad. Igual que entran en la crisis, salen de ella hablándoles y dándoles ligeros golpecitos e incluso salpicándolos con agua fría que les ayude a reaccionar.

Y ¿qué pasa con los niños que no lloran? ¿son tan buenos como nos parece a nosotros?.

Se evidencian casos de “bebés extremadamente buenos y que no lloran” y los padres se encuentran muy felices por la poca guerra que da la criatura pues, hay que decir que, cuando un niño no llora es motivo de consulta al pediatra con carácter urgente.

El niño que no llora no se comunica y por tanto no se expresa y puede estar indicando que existe un problema detrás de esa aparente bondad ya que son cuadros de origen cerebral que suelen obedecer a malformaciones o a causas metabólicas como el hipotiroidismo e incluso podría ser una de las primeras manifestaciones de un posible autismo.

En definitiva, el llanto en el niño es algo absolutamente normal y a través de él tenemos que identificar qué necesidad tiene el niño y qué debemos hacer para atenderla.

 

Verónica García Notario_Directora Escuela Infantil DELPHOS

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