BLOG DE LA ESCUELA INFANTIL DELPHOS

EL BILINGÜISMO EN LOS NIÑOS: Una experiencia personal.

27 de mayo de 2016

gabbyHay muchas teorías sobre el bilingüismo y algún que otro “mito”.

La realidad es que solamente los niños con padres nacidos en lugares de idiomas diferentes, tienen las condiciones idóneas para criar niños bilingües. Y, no obstante, en todos los casos, el bilingüismo requiere mucha dedicación.

La historia del bilingüismo de mis hijas contiene muchos ejemplos de cosas que pueden ayudar a familias que se encuentren en esta misma situación.

En mi primera visita a Estados Unidos antes de casarme y de trasladarme a vivir allí definitivamente recibí dos advertencias.

  •  La primera, cuando conocí a una mujer alemana que llevaba 20 años en Estados Unidos y me confesó que, prácticamente, se le había olvidado el alemán y que no se sentía nada segura cuando tenía que comunicarse por escrito. “Es como si se me hubieran olvidado las palabras” -me dijo.
  •  La segunda, cuando conocí a tres familias de inmigrantes: una de México y dos de Nicaragua. Todas ellas tenían niños en edades comprendidas entre los 4 y los 17 añ Los niños que habían llegado a Estados Unidos después de los 9 me entendían bien en español, pero siempre me respondían en inglés. Los más pequeños, o los que ya habían nacido allí, apenas entendían el español.

Con respecto a la señora alemana, ella me dijo que su inmersión había sido total, al haber  mantenido muy poco contacto con su familia en Alemania.

Las familias hispanas me explicaron que ellos querían que sus niños hablaran el inglés muy bien, si podía ser “sin acento”, para que no los trataran como ciudadanos de segunda clase en su nuevo país.

Cuando llegué definitivamente a vivir en Nueva York con un bebé de cuatro meses, mi objetivo principal era “no perder nunca mi español y que mi hija (o hijos que vinieran después) se desenvolvieran igual de bien en inglés que en español”.

Lo primero que uno experimenta al irse a vivir a otro país, es que el uso de la nueva lengua es constante y, si tienes niños, ellos están siempre presentes cuando te comunicas con vecinos, amigos, cajeros del banco o dependientes de tiendas. El único recinto “no contaminado” para practicar la segunda lengua, es la casa.

En nuestro caso, mi marido y yo decidimos que en casa íbamos a hablar solo español con la niña (y luego con las niñas).

Entonces, tuve la gran suerte de encontrar un trabajo que tan sólo me sacaba 2 horas de casa que aunque era poquísimo dinero, me ayudó mucho a ir conociendo y a integrarme en mi nuevo país y además no tuvimos la necesidad de contratar niñeras ni buscar guarderías, pues entre los dos cubríamos perfectamente todas las horas del día.

Nuestras hijas se aprendieron todas las canciones de niños en español, puesto que yo me sabía muchísimas, pues lo heredé de mi madre que había sido maestra y era la “creatividad con patas” cuando se trataba de inventarse cuentos o canciones.

Además, sólo encendíamos la televisión para ver algún partido de béisbol o fútbol americano que le gustaban a mi marido. Teníamos un VCR con sistema internacional, en el que podíamos poner “vídeos” de cualquier país, y pude conseguir además, todas las colecciones de cuentos de niños e historias infantiles que encontraba en los viajes a Madrid.

En nuestra casa tenemos todos los capítulos de Heidi, Marco, la Abeja Maya, los payasos Gabi, Fofó, Miliki y Fofito, Pippi Calzaslargas, etc., etc. Tenemos una librería llena de cuentos en español de todos los niveles.

Nuestra rutina diaria en casa era muy similar. Mientras las niñas jugaban, les ponía alguna cinta de canciones de niños en español. Todos los días leíamos muchos cuentos y nunca se dormían sin que nos contáramos por lo menos dos o tres cuentos de “Mari Sarmiento”, una protagonista inventada por mi madre, a la que cada día le pasaba algo distinto. (Lo único malo de estos cuentos inventados era cuando a mí se me olvidaba lo que le pasaba a Mari Sarmiento con el conejo, o con el pollo o con quién sabe qué, y las niñas eran las que me lo tenían que recordar.)

Muy positivo para nuestras hijas fue el que nunca tuvieron vídeo juegos ni aparatos electrónicos. Por supuesto, cuando iban a casa de sus amigos podían jugar con ellos, pero en casa, no.

Además de muchas razones que justifican por qué esas herramientas “obstaculizan” el desarrollo natural a edades tempranas, el beneficio más obvio fue que el juego simbólico con todo tipo de muñecas, muñecos y animales, fue constante en casa y, con él, la conversación en español (pues a esas edades, los niños quieren la participación constante de los padres en su juego).

Cuando empezamos a llevar a las niñas a la guardería un par de horas al día, ocurrían cosas muy graciosas, pues la construcción básica del lenguaje de ellas era en español, con lo que pedían a sus profesoras que les pusieran las “boots of snow” (botas de nieve, pero que no tiene sentido en inglés puesto de esa manera), o les contaban que esa tarde iban a jugar “in the house of Caroline”, lo que tampoco, aunque se entienda, es la expresión correcta en inglés.

Tuvimos la gran suerte de que, con mucha ayuda de mis padres, que no querían renunciar a ver a sus nietas o arriesgarse a que éstas se olvidaran de ellos, podíamos viajar a España dos veces al año. Lo mejor que a uno le puede pasar cuando quiere enseñar a sus hijos otra lengua es tener otros niños con quien puedan jugar en esa lengua.

Mis hijas se beneficiaron infinitamente de tener a sus primos con los que no paraban de hablar, cantar y jugar durante las semanas que pasábamos allí. Mis sobrinos además eran los perfectos profesores que no les pasaban una a sus primas. Todavía recuerdo cuando mis hijas, traduciendo del inglés, le preguntaban a mi madre “cuándo iban a tener la merienda” y mis sobrinos les explicaban que “no se dice: tener, sino tomar”.

¿Hablan o hablaban mis hijas un español de nivel superior? No.

Desde el momento en que se escolarizan, la lengua en la que piensan, comparan, aprenden nuevos contenidos académicos y resuelven problemas es el idioma del país en el que viven.

Aunque los niños hablen muy bien, es común que revelen errores de construcción y que hagan frases que traduzcan directamente del inglés. Y, aunque no sean incorrectas, te hacen prestar atención y reconocer a “un extranjero en la habitación” (incluso aunque no tenga acento). No obstante, son ellos los que se corrigen a sí mismos y se motivan a perfeccionar la segunda lengua, según crecen y descubren el tesoro que tienen.

En resumen: como todo con los niños, la enseñanza seria de una segunda lengua requiere una gran dedicación por parte de los padres, mucha paciencia y mucho tiempo dedicado a jugar con ellos mientras les enseñas a leer y a escribir. Es muy fácil dejarse llevar por la falta de tiempo o por la pereza de tener que explicar cosas más despacio y de insistir en usar el vocabulario correcto.

Entonces, ¿las clases de inglés no sirven? Claro que sirven: muchísimo. Los niños son como esponjas que absorben a unas velocidades impresionantes. Los conceptos y palabras que aprendan de pequeños, no se les olvidarán nunca y pondrán además una base estupenda para el aprendizaje posterior.

 

Margarita García Notario. Doctora en Filosofía y Ciencias de la Educación. Plattsburgh (NY)_ Mayo 2016

Los beneficios de la práctica del ajedrez en las escuelas

26 de abril de 2016

joaquin para documentoDon Joaquín Fernández Amigo, Doctor en Ciencias de la Educación con la Tesis: Utilización de material didáctico con recursos de ajedrez para la enseñanza de las matemáticas. Estudio de sus  efectos sobre una muestra de alumnos de 2º de primaria.”, con resultado de Sobresaliente “Cum Laude”.

Entrenador, autor de más de un centenar de artículos publicados en la revistas más prestigiosas de ajedrez y pedagogía, conferenciante, autor del libro “Els Escacs a Parets” y  coautor de la colección de libros pedagógicos sobre la enseñanza del ajedrez “Juega y Aprende” y amigo de la Escuela Infantil DELPHOS, nos aporta sus experiencias y nos fundamenta en éste artículo escrito expresamente para la Escuela Infantil DELPHOS,  los beneficios de la práctica del ajedrez en la escuela:

 

El ajedrez a edades tempranas es un extraordinario recurso para que se desarrollen los mecanismos de aprendizaje básicos para su futura etapa como escolar. Lo que se pretende con este juego no es formar campeones, sino que aprenda a pensar y desarrolle su inteligencia.

A nivel general la práctica continuada del ajedrez aporta grandes beneficios en la formación del alumnado. Por una parte ayuda al desarrollo cognitivo ya que mejora la atención y concentración, el razonamiento lógico y el cálculo numérico, la resolución de problemas, la creatividad, la memoria, la planificación… En síntesis ayuda a pensar y a razonar.

Por otra parte “el rey de juegos” fomenta valores como el respeto, la cortesía, la honradez, la constancia… En resumen, el ajedrez es un extraordinario recurso para formar mejores personas y se integren en nuestra sociedad.

Se puede afirmar con rotundidad que el ajedrez es una magnífica herramienta para mejorar la educación del alumnado.

Habitualmente se considera que los jugadores de ajedrez tienen una clara inclinación hacia las matemáticas y son claras las similitudes con el ajedrez, ya que es un juego en el que aparecen:   el cálculo numérico, el razonamiento lógico, la resolución de problemas, la evaluación de cada posición, el pensamiento crítico, la intuición y la planificación; estrategias muy parecidas al estudio de las matemáticas.

Numerosas investigaciones demuestran que los estudiantes que juegan ajedrez incrementan sus destrezas para la solución de problemas, con respecto de las de sus compañeros y mejoran su rendimiento escolar. Partiendo de un planteamiento globalizador en la Educación Infantil, para trabajar matemáticas, podemos recurrir a:

  • SERIACIONES: ya sea de forma manipulativa o mediante fichas donde ante una serie, ellos tienen que elegir a pieza que va (en unos casos que la elijan ellos, en otros le damos opciones). Las seriaciones podrán ser atendiendo a la forma de la pieza o a los colores, (si es en ficha podremos introducir rojo, verde….).
  • DISCRIMINACIÓN VISUAL: le damos muchas piezas y deberán elegir (o rodear en la ficha) las piezas que son iguales…
  • CLASIFICACIÓN: mezclamos las piezas de varias cajas y las ponemos en una caja grande donde quede bastante espacio. Luego formamos grupos en clase de tres en tres. Colocamos la caja retirada de la zona de salida, y cada grupo tendrá que ir a la caja moviéndose de una forma especial, (por ejemplo a pata coja, a gatas, con pasitos de enanito, con pasos de elefante…) hasta llegar a la caja. Allí de uno en uno elegirá la pieza que el maestro vaya indicando y volverá al punto de salida caminando de la misma forma, entonces saldrá el segundo miembro de su equipo hasta coger todas las piezas. Nos aseguraremos de seleccionar las 16 piezas.
  • MEMORIA: empezamos colocando 3 piezas para que las memorice, luego le cambiamos el orden, y tendrá que ordenarlas de la misma forma. Iremos subiendo la dificultad poniendo más piezas.

Cada niño tiene su caja delante. Le decimos: sacamos dos peones blancos y un rey negro. Buscamos las torres que no sean blancas…y así sucesivamente subiendo el nivel de dificultad.

  • NÚMERACIÓN:
  1. Formamos la silueta de los números que se han trabajado en clase poniendo piezas en línea.
  2. Contamos un cuento donde introduzcamos el concepto de números y el valor de las piezas.
  3. Jugamos a saltar como el caballo, a mover como la torre tantos pasos como casillas indicadas por el maestro. Introducimos el baile y el ritmo.
  4. Para trabajar la atención podemos dar pequeñas órdenes; si doy una palmada buscamos peones, si doy tres palmadas, elegimos caballos…
  5. Les decimos que cuenten un número de piezas que les repartimos, luego les añadimos o le quitamos y volvemos a decirles que las cuenten ahora…De esa manera les iniciamos en el concepto de sustracción y adicción.
  6. Con el xilófono o el pandero damos tantos toques como el valor de la pieza y ellos tienen que decir su nombre.
  7. Decimos el nombre de una pieza y ellos dan las palmadas de su valor.

Hay que recalcar que prácticamente todas  las actividades en Infantil se pueden hacer con fichas de papel, pero en esta etapa es más atractivo que abunden las actividades de tipo manipulativo y de psicomotricidad. Además si las acompañamos con canciones de ajedrez o fondos musicales mucho mejor.

Se están dando pasos de gigante para que definitivamente el ajedrez sea una asignatura en los centros escolares, instamos desde estas líneas a que se realicen actividades de acercamiento al “rey de juegos” en las escuelas infantiles como los señalados a lo largo de esta colaboración, ello contribuirá a una mejor educación integral de nuestros alumnos.

Nos consta que la Escuela Infantil DELPHOS, trabaja desde hace varios curso académicos el “rey de juegos”, obteniendo un resultado muy motivador y sorprendente con los más pequeños.

firma

Joaquín Fernández Amigo.

Doctor de Ciencias de la Educación.